Job 21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Job respondió así:
2Escuchad atentos mis palabras, dadme siquiera este consuelo.
3Tened paciencia mientras hablo, cuando termine podréis burlaros.
4¿Acaso me quejo de un hombre?, ¿pierdo la paciencia sin razón?
5Si me escucháis, quedaréis pasmados, os llevaréis la mano a la boca * .
6Sólo con pensarlo, me horrorizo, me siento presa de escalofríos.
7¿Por qué siguen vivos los malvados, que envejecen y aumenta su poder?
8Viven seguros con sus hijos, ven cómo crecen * sus retoños:
9un hogar en paz, sin miedo, sin probar el castigo de Dios.
10Su toro fecunda sin fallar, su vaca pare sin abortar.
11Dejan sueltos a sus críos como ovejas, dejan brincar a sus hijos * .
12Cantan con cítaras y panderos, se divierten al son de la flauta.
13Pasan su vida dichosos, bajan en paz * al Seol.
14Y pensar que decían a Dios * : «Fuera de aquí, no nos interesa conocer tus caminos.
15¿Quién es Shaddai para servirle?, ¿qué podemos ganar con invocarle?».
16¿No depende de ellos su dicha, aunque el plan del malvado esté lejos de Dios?
17¿Cuántas veces se apaga la lámpara del malvado?, ¿cuántas veces se abate sobre él la desgracia o la cólera divina le reparte sufrimientos?
18¿Son como paja a merced del viento, como tamo que arrastra el huracán?
19¿Se reservaría Dios el castigo de sus hijos * ? ¡Que lo pague él y aprenda!
20¡Que sea testigo de su ruina * , que beba la cólera de Shaddai!
21¿Qué le importa su casa una vez muerto, interrumpida ya la cuenta de sus meses?
22¿Quién puede aleccionar a Dios, que juzga a los seres celestes?
23Hay quien muere en pleno vigor, colmado de dicha y de paz * ,
24con los lomos forrados de grasa * y tierna la médula de sus huesos.
25Y hay quien muere harto de amargura, sin haber probado la dicha.
26Pero juntos yacerán en el polvo bajo una colcha de gusanos.
27Conozco muy bien lo que pensáis, la violencia que tramáis contra mí.
28Decís: «¿Dónde está la casa del prepotente?, ¿dónde la tienda que habitaban los malvados?
29¿No habéis preguntado a los viajeros?, ¿no conocéis sus testimonios?:
30el día del desastre se libra el malvado, a salvo se encuentra el día de la cólera;
31¿quién le echa en cara su conducta?, ¿quién le hace pagar lo que ha hecho?;
32es conducido al cementerio, velan junto a su mausoleo;
33no le pesan los terrones del valle, tras él desfila todo el mundo * .
34¿Por qué me consoláis con tonterías, con argumentos llenos de engaño?