Job 14
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1el hombre nacido de mujer, corto de días y harto de pesares.
2Como flor, brota y se marchita, se esfuma como sombra pasajera.
3¿Y fijas en éste tus ojos, lo citas * a juicio ante ti?
4¿Quién puede hacer puro lo impuro? ¡Nadie * !
5Si sus días están previstos, contados por ti sus meses, un límite que no franqueará,
6aparta tu vista y déjalo en paz, que disfrute su jornada laboral.
7Un árbol tiene esperanza: aun talado, vuelve a retoñar, sus renuevos brotan sin parar;
8aunque viejas sus raíces enterradas, con un tronco que agoniza en el polvo,
9al contacto con el agua reverdece y echa ramas como una planta joven.
10Pero el hombre muere y queda inerte, cuando expira el mortal, ¿dónde está?
11El agua del mar se evapora, los ríos se secan y aridecen,
12y el hombre se acuesta y no se alza, se gastarán * los cielos y no despertará, de su sueño * no espabilará.
13¡Ojalá en el Seol me escondieras, me ocultaras mientras pasa tu cólera * , fijaras una fecha para acordarte de mí!
14¿Pero puede el hombre muerto revivir? Todo el tiempo de mi milicia esperaría ansioso a que llegase mi relevo.
15Te llamaría y tú responderías anhelando la obra de tus manos;
16no controlarías mis errores, como ahora cuentas mis pasos;
17cerrarías en un saco mi delito, blanquearías con cal mi pecado.
18Como monte que acaba derrumbándose * , como rocas desplazadas de su sitio,
19como agua que erosiona las piedras, como aluvión * que arrastra el barro, así acabas tú con la esperanza del hombre.
20Lo aplastas para siempre y se va, lo desfiguras y luego lo olvidas.
21Medran sus hijos y no se entera, son despreciados y no lo advierte.
22Sólo siente el dolor de su carne, tan sólo se lamenta por su vida * .