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Jeremías 7

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Palabra que dirigió Yahvé a Jeremías:

2«Ponte en la puerta del templo de Yahvé y predica esta palabra. Dirás: Oíd la palabra de Yahvé, todo Judá, los que entráis por estas puertas a postraros ante Yahvé.

3Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Mejorad de conducta y de obras, y yo haré que os quedéis en este lugar.

4No confiéis en palabras engañosas, diciendo: ‘¡Templo de Yahvé, Templo de Yahvé, éste es el Templo de Yahvé!’

5Porque si mejoráis realmente vuestra conducta y obras, si realmente hacéis justicia mutua

6y no oprimís al forastero, al huérfano y a la viuda (y no vertéis sangre inocente en este lugar), ni andáis en pos de otros dioses para vuestro daño,

7entonces yo me quedaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros antepasados desde siempre hasta siempre.

8Pero resulta que vosotros confiáis en palabras engañosas que de nada sirven,

9para robar, matar, adulterar, jurar en falso, incensar a Baal y seguir a otros dioses que no conocíais.

10Luego venís y os paráis ante mí en este templo donde se invoca mi Nombre y decís: ‘¡Estamos seguros!’, para seguir haciendo todas esas abominaciones.

11¿Una cueva de bandidos se os antoja que lleva mi Nombre? ¡Para mí está claro! —oráculo de Yahvé—.

12«Pues andad ahora a mi lugar de Siló * , donde aposenté mi Nombre antiguamente, y ved lo que hice con él por la maldad de mi pueblo Israel.

13Y ahora, por haber hecho vosotros todo esto—oráculo de Yahvé—, por más que os hablé asiduamente, aunque no me oísteis, y os llamé, mas no respondisteis,

14voy a hacer con el templo que lleva mi Nombre, en el que confiáis, y con el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, lo mismo que hice con Siló.

15Os arrojaré de mi presencia como arrojé a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efraín.

16«En cuanto a ti, no pidas por este pueblo ni eleves por ellos plegaria ni oración. No me insistas, porque no te escucharé.

17¿No ves lo que hacen en las ciudades de Judá y por las calles de Jerusalén?

18Los hijos recogen leña, los padres prenden fuego, las mujeres amasan para hacer tortas a la Reina de los Cielos * , y se liba en honor de otros dioses para exasperarme.

19¿A mí me exasperan ésos? —oráculo de Yahvé—, ¿no es a sí mismos, para su sonrojo?

20Por tanto, esto dice el Señor Yahvé: Mi ira y mi saña se van a volcar sobre este lugar, sobre hombres y bestias, sobre los árboles del campo y el fruto del suelo; arderá y no se apagará.»

21Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: «¡Venga, añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios y comeos la carne!

22Mirad, cuando yo saqué a vuestros padres de Egipto, nada les dije ni mandé sobre holocausto y sacrificio * .

23Lo que les mandé fue esto otro: ‘Si escucháis mi voz, yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, e iréis por donde yo os mande, para que os vaya bien.’

24Mas ellos no escucharon ni aplicaron el oído, sino que se guiaron por la pertinacia de sus malas intenciones. Se volvieron de espaldas, por no darme la cara.

25Desde el día en que salieron vuestros padres del país de Egipto hasta el día de hoy, os envié a todos mis siervos, los profetas, cada día * puntualmente.

26Pero no me escucharon ni aplicaron el oído, sino que atiesaron la cerviz y se hicieron peor que sus padres.

27Les dirás, pues, todas estas palabras, mas no te escucharán. Los llamarás y no te responderán.

28Entonces les dirás: Ésta es la nación que no ha escuchado la voz de Yahvé su Dios, ni ha querido aprender. Ha perecido la lealtad, ha desaparecido de su boca.»

29Córtate tus guedejas y tíralas, y entona por los calveros una elegía: ¡Yahvé ha desechado y repudiado a la generación objeto de su cólera!

30Los hijos de Judá han hecho lo que me parece mal —oráculo de Yahvé—: han puesto sus monstruos abominables * en el templo que lleva mi Nombre, profanándolo,

31y han construido los altos * de Tófet —que está en el valle de Ben Hinón— para quemar a sus hijos e hijas en el fuego, cosa que no les mandé ni me pasó por las mientes.

32Por tanto, ved que vienen días —oráculo de Yahvé— en que no se hablará más de Tófet ni del Valle de Ben Hinón, sino del ‘Valle de la Matanza’. Se harán fosas comunes en Tófet, por falta de espacio,

33y los cadáveres de este pueblo servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante.

34Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén las voces de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia. ¡Todo el país quedará desolado!

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