Jeremías 40
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Palabra dirigida a Jeremías de parte de Yahvé, después que Nabuzardán, jefe de la guardia, mandase que lo trajeran de Ramá y se hiciese cargo de él, cuando iba esposado con todos los deportados de Jerusalén y Judá, camino de Babilonia * .
2En efecto, el jefe de la guardia tomó aparte a Jeremías y le dijo: «Tu Dios Yahvé había predicho la desgracia que se ha abatido sobre este lugar,
3y la ha cumplido. Yahvé ha hecho lo que había predicho. Y esto os ha sucedido por haber pecado contra Yahvé y no haber escuchado su voz.
4Ahora voy a quitarte las esposas de tus muñecas. Si te parece bien venirte conmigo a Babilonia, vente, y yo miraré por ti. Pero si te parece mal venirte conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, tienes toda la tierra por delante; adonde mejor y más cómodo te parezca ir, vete.»
5Aún no había dado media vuelta cuando le dijo: «Vuelve adonde Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha encargado de las ciudades de Judá; quédate con él y haz vida normal entre tu gente. En suma, vete adonde mejor te acomode.» Luego el jefe de la guardia le proporcionó algunos víveres y ayuda de costa, y lo despidió.
6Jeremías, por su parte, fue a Mispá, donde Godolías * , hijo de Ajicán, y se quedó a vivir con él entre la población que había permanecido en el país.
7Cuando todos los oficiales del ejército, que andaban desperdigados por el campo con sus hombres, se enteraron que el rey de Babilonia había encargado del país a Godolías, hijo de Ajicán, y que había puesto bajo su custodia a hombres, mujeres, niños y gente pobre que no habían sido deportados a Babilonia,
8fueron donde Godolías, a Mispá, Ismael, hijo de Natanías, Juan y Jonatán, hijo de Caréaj, Serayas, hijo de Tanjumet, los hijos de Efay el netofita y Jazanías de Maacá, en compañía de sus hombres.
9Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán, les hizo un juramento a ellos y a sus hombres: «No temáis someteros a los caldeos. Si os quedáis en el país y os sometéis al rey de Babilonia, todo os irá bien.
10Por mi parte, tengo que quedarme en Mispá, para dar cuenta a los caldeos que vengan a nosotros. Vosotros cosechad vino, mieses y aceite, almacenadlo en recipientes, y vivid en las ciudades que hayáis recuperado.»
11Todos los judaítas que había en Moab, entre los amonitas y en Edom, así como los que había en todos los demás países, se enteraron también que el rey de Babilonia había dejado un resto a Judá y que había encargado de él a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán.
12Todos estos judaítas regresaron de los distintos lugares donde se habían refugiado y, venidos al país de Judá, junto a Godolías, en Mispá, cosecharon vino y mieses en gran abundancia.
13Entonces Juan, hijo de Caréaj, y todos los oficiales de su tropa vinieron adonde Godolías, a Mispá,
14y le dijeron: «¿Sabes que Baalís, rey de los amonitas, ha enviado a Ismael, hijo de Natanías, para asesinarte * ?» Godolías, hijo de Ajicán, no les dio crédito.
15Entonces Juan, hijo de Caréaj, dijo a Godolías secretamente en Mispá: «Si quieres, voy yo a matar a Ismael, hijo de Natanías, sin que nadie lo sepa. ¿Por qué tiene que asesinarte él a ti? ¿No te das cuenta de que eso supondría la desbandada de todo Judá, que ahora está apiñada en torno a ti, y la pérdida del resto de Judá?»
16Godolías, hijo de Ajicán, replicó a Juan, hijo de Caréaj: «No hagas eso. Lo que dices de Ismael es falso.»