Jeremías 20
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El sacerdote Pasjur, hijo de Imer, que era inspector jefe de la Casa de Yahvé, oyó a Jeremías profetizar dichas palabras.
2Pasjur hizo dar una paliza al profeta Jeremías y ordenó meterlo en el calabozo de la Puerta Alta de Benjamín —la que está en el templo de Yahvé—.
3Al día siguiente sacó Pasjur a Jeremías del calabozo. Díjole Jeremías: No es Pasjur el nombre que te ha puesto Yahvé, sino «Terror en torno».
4Porque esto dice Yahvé: «Voy a convertirte en terror para ti mismo y para todos tus allegados, los cuales caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos serán testigos. Asimismo entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, que los deportará a Babilonia y los pasará a cuchillo.
5Entregaré todas las reservas de esta ciudad y todo lo atesorado, todas sus preciosidades y todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los pillarán, los tomarán y se los llevarán a Babilonia.
6En cuanto a ti, Pasjur, y todos los de tu casa, iréis al cautiverio. En Babilonia entrarás, allí morirás y allí mismo serás sepultado tú y todos tus allegados a quienes has profetizado en falso.»
7Me has seducido, Yahvé, y me dejé seducir; me has agarrado y me has podido * . He sido la irrisión cotidiana: todos me remedaban.
8Cada vez que abro la boca es para clamar «¡Atropello!», para gritar: «¡Me roban!» La palabra de Yahvé ha sido para mí oprobio y befa cotidiana.
9Yo decía: «No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su Nombre.» Pero había en mi corazón algo parecido a fuego ardiente, prendido en mis huesos, que intentaba en vano sofocar.
10Escuchaba las calumnias de la turba: «¡Terror por doquier * !, ¡denunciadle!, ¡denunciémosle!» Todos con quienes me saludaba estaban acechando un traspiés mío: «¡A ver si se distrae y lo sometemos, y podremos vengarnos de él!»
11Pero Yahvé está conmigo, como un campeón poderoso, por eso tropezarán al perseguirme, se avergonzarán de su impotencia: ¡deshonra eterna, inolvidable!
12Yahvé Sebaot, juez de lo justo * , que escrutas las entrañas y el corazón, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
13Cantad a Yahvé, alabad a Yahvé, que ha salvado la vida de un pobrecillo * de manos de malhechores.
14¡Maldito el día en que nací * !, ¡el día que me dio a luz mi madre no sea bendito!
15¡Maldito aquel que felicitó a mi padre diciendo: «Te ha nacido un hijo varón», y le llenó de alegría!
16Que ese hombre sea como las ciudades que destruyó Yahvé sin compasión; que escuche alaridos de mañana y gritos de ataque al mediodía.
17¡Por qué no me mataría en el vientre! Mi madre habría sido mi sepultura, con seno preñado eternamente.
18¿Para qué habré salido del seno?, ¿para experimentar pena y aflicción y consumir mi vida en la vergüenza?