Isaías 8
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Yahvé me dijo: «Toma una placa grande, escribe en ella con buril: de Maher Salal Jas Baz,
2y toma * por fieles testigos míos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías.»
3Me acerqué a la profetisa, que concibió y dio a luz un hijo. Yahvé me dijo: «Llámale Maher Salal Jas Baz,
4pues antes que sepa el niño decir ‘papá’ y ‘mamá’, la riqueza de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de Asiria.»
5Volvió Yahvé a hablarme de nuevo:
6«Porque ha rehusado ese pueblo las aguas de Siloé que fluyen mansamente y se ha desmoralizado ante Rasón y el hijo de Romelías * ,
7por eso mismo, el Señor va a hacer que los aneguen las aguas del río Éufrates, embravecidas y caudalosas. Desbordará por todos sus cauces (el rey de Asiria y todo su esplendor), invadirá todas sus riberas;
8anegará Judá a su paso, hasta llegar al cuello. Sus límites se extenderán y abarcará la anchura de tu tierra, ¡oh, Emmanuel! * .
9Reuníos * , pueblos, temblad de miedo; escuchad, confines todos de la tierra: ceñíos, que temblaréis de miedo, ceñíos, que temblaréis de miedo.
10Trazad un plan: fracasará; decid una palabra: no se cumplirá, porque con nosotros está Dios.
11Esto me dijo Yahvé cuando me tomó de la mano y no me permitió seguir por el camino de ese pueblo:
12No llaméis conspiración a lo que ese pueblo llama conspiración, ni temáis ni tembléis de lo que él teme.
13Tened por conspirador a Yahvé Sebaot: sea él vuestro temor y él sea vuestro temblor.
14Se convertirá en conspirador * , en piedra de tropiezo, en obstáculo rocoso para ambas Casas de Israel; en lazo y trampa para los moradores de Jerusalén.
15Allí tropezarán muchos, caerán y se estrellarán, quedarán atrapados y enlazados.
16Guarda esta advertencia, pon sello a esta enseñanza entre mis discípulos.
17Aguardaré a Yahvé, que oculta su rostro a la casa de Jacob; en él esperaré.
18(a) Aquí estamos yo y los hijos que me ha dado Yahvé por señales y pruebas en Israel, (20a) como enseñanza y advertencia (18b) de parte de Yahvé Sebaot, el que reside en el monte Sión.
19Ya veréis cómo os dicen: «Consultad a los nigromantes, a los adivinos que bisbisean y musitan; ¿no consulta un pueblo a sus dioses, a los muertos en favor de los vivos?»
20(b) ¡Vaya si dirán cosa tal! Lo que no tiene provecho * .
21Cruzará el país abatido y hambriento, y así que le dé el hambre, se enojará y maldecirá a su rey y a su Dios. Volverá el rostro a lo alto,
22después oteará la tierra, y sólo verá cerrazón y negrura, densa oscuridad y tiniebla espesa.