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Isaías 35

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Que se alegren desierto y sequedal, que se regocije y florezca la estepa;

2que estalle en flores y se regocije, que lance gritos de júbilo. Le va a ser dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Podrá verse la gloria de Yahvé, el esplendor de nuestro Dios.

3Fortaleced las manos débiles, afianzad las rodillas vacilantes.

4Decid a los de corazón inquieto: ¡Sed fuertes, no temáis! Mirad que llega vuestro Dios vengador, Dios que os trae la recompensa; él vendrá y os salvará.

5Entonces se abrirán los ojos del ciego, las orejas de los sordos se destaparán.

6Entonces saltará el cojo como ciervo, la lengua del mudo gritará de júbilo. Pues manarán aguas en el desierto y correrán torrentes por la estepa;

7la paramera se trocará en estanque, y el país árido en manantial de aguas. En la guarida de los chacales verdeará la caña y el papiro.

8Habrá allí una senda purificada, que la llamarán Vía Sacra; no pasará el impuro por ella, ni los necios por ella vagarán.

9No habrá leones en ella, ni por ella subirá bestia salvaje; los rescatados la recorrerán.

10Los redimidos de Yahvé volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones: precedidos por alegría eterna, seguidos de regocijo y alegría. ¡Adiós, penas y suspiros!

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