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Isaías 30

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1¡Ay de los hijos rebeldes —oráculo de Yahvé— que ejecutan planes que no son míos, que hacen libaciones de alianza, pero no conforme a mi deseo, amontonando pecado sobre pecado;

2que bajan a Egipto sin consultarme, para apoyarse en la fuerza del faraón y ampararse a la sombra de Egipto.

3La fuerza del faraón se os convertirá en vergüenza, y el amparo de la sombra de Egipto será vuestra deshonra.

4Cuando estén en Soán sus jefes, y sus emisarios lleguen a Janés * ,

5todos llevarán presentes * a un pueblo que de nada les servirá, incapaz de ayuda y utilidad, que será su vergüenza y su oprobio.

6Oráculo sobre la Bestia del Sur. Por tierra de angustia y aridez, de leona y de león rugiente * , de áspid y dragón volador, llevan a lomos de pollinos su riqueza, y sobre jiba de camellos sus tesoros hacia un pueblo que no les será útil,

7a Egipto, cuyo apoyo es huero y vano. Por eso he llamado a ese pueblo «Ráhab la paralizada * .»

8Ahora ven, escríbelo en una tablilla, grábalo en un rollo de cobre, y que dure hasta el último día, como testimonio * hasta siempre:

9«Son un pueblo rebelde, criaturas capaces de traicionar, hijos que no aceptan escuchar la instrucción de Yahvé;

10que han dicho a los videntes: ‘No tengáis visiones’; y a los visionarios: ‘No nos ofrezcáis visiones verdaderas; anunciadnos cosas halagüeñas, contemplad ilusiones.

11Apartaos del camino, desviaos de la ruta, quitad ya de nuestra vista al Santo de Israel’.»

12Así pues, esto dice el Santo de Israel: Por haber rechazado esta palabra, por fiaros de lo torcido y lo perverso, y haberos apoyado en ello,

13esa culpa será para vosotros como brecha ruinosa en alta muralla, que de improviso se resquebraja;

14como una vasija de alfarero, que se hace pedazos sin remedio, en la que al romperse no se encuentra una sola tejoleta lo bastante grande para tomar fuego del hogar o para sacar agua del aljibe.

15Porque esto dice el Señor Yahvé, el Santo de Israel: «Por la conversión y la calma seréis liberados, en el sosiego y la confianza estará vuestra fuerza.» Pero no aceptasteis * ,

16sino que dijisteis: «No, huiremos a caballo.» ¡Pues bien, huid! Y «sobre rápidos carros montaremos.» ¡Pues con rapidez os perseguirán!

17Mil temblarán * ante el reto de uno; ante el reto de cinco huiréis, y si quedan algunos serán como mástil en la cúspide del monte, como gallardete sobre una colina.

18Pero Yahvé aguardará y se apiadará, se pondrá en pie para perdonaros, porque Dios de equidad es Yahvé: ¡dichosos todos los que en él esperan!

19Gente de Sión asentada en Jerusalén, ya no volveréis a llorar; seguro que tendrá piedad de vosotros, cuando oiga vuestro clamor; en cuanto lo oyere, os responderá.

20Ya no os dará el Señor pan tasado y agua racionada. Ya no se ocultará tu Maestro, con tus ojos verás a tu Maestro.

21Con tus oídos podrás oír a tus espaldas estas palabras: «Ése es el camino, id por él, ya sea a la derecha, ya a la izquierda.»

22Tendrás por impuro el revestimiento de tus ídolos de plata y el oro que adorna tus imágenes. Los rechazarás como paño inmundo: «¡Sois basura!», les dirás.

23Él dará lluvia a la semilla que hayas sembrado en la tierra, y la tierra te producirá grano que será pingüe y sustancioso. Aquel día pacerán tus ganados en pastizal dilatado;

24los bueyes y los asnos que trabajan la tierra comerán forraje fermentado, aventado con bieldo y con pala.

25Habrá sobre todo monte alto y sobre todo cerro elevado manantiales de aguas perennes, el día de la gran matanza, cuando caigan las fortalezas.

26Será la luz de la luna como la luz del sol meridiano, y la luz del sol meridiano será siete veces mayor —con luz de siete días—, el día que vende Yahvé la herida de su pueblo y cure la contusión de su golpe.

27Yahvé en persona llega de lejos, ardiendo de ira entre espesa humareda; sus labios están llenos de furor, su lengua es como fuego que devora,

28y su aliento, torrente desbordado, que cubre hasta el cuello. Cribará a las naciones con criba de extinción, pondrá brida de extravío en la mandíbula de sus pueblos.

29Vosotros entonaréis un canto como en vigilia de fiesta sagrada; se os alegrará el corazón como quien va al son de flautas entrando en el monte de Yahvé, al encuentro de la Roca de Israel * .

30Yahvé hará oír la majestad de su voz y mostrará el poder fatal de su brazo con ira inflamada y llama devoradora, con turbión, aguacero y granizo.

31Asiria temblará ante la voz de Yahvé, que la atacará a golpes de vara;

32y cada pasada de la vara de castigo que Yahvé descargue sobre ella, se celebrará con adufes y con arpas. La combatirá con guerras violentas * .

33Pues ya está preparado un Tófet * —también para el rey—, un foso profundo y ancho con paja y leña en abundancia; y el aliento de Yahvé la encenderá convertido en torrente de azufre.

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