Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Isaías 24

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Vedlo, Yahvé ha decidido devastar y despoblar la tierra; replegará su superficie y expulsará de ella a sus habitantes:

2al pueblo como al sacerdote, al siervo como al señor, a la criada como a su señora, al que compra como al que vende, al que presta como al prestatario, al acreedor como a su deudor.

3La tierra será devastada, totalmente saqueada, pues así lo ha dicho Yahvé.

4En duelo se marchita la tierra, se amustia, se marchita el orbe, el cielo con la tierra * se marchita.

5Sus habitantes profanan la tierra: conculcan las leyes, violan los preceptos, quebrantan la alianza eterna * .

6Por eso la maldición devora la tierra, y son culpables quienes la habitan. Por eso se consumen sus habitantes: quedan pocos del linaje humano.

7El mosto se pierde, se amustia la vid: se lamenta la gente que se divertía.

8Ha cesado el bullicio de los panderos, se acabó el estrépito de los alegres, enmudeció el alborozo de la cítara.

9No beben vino entre canciones: amarga el licor a los que beben.

10La villa, evacuada, se desmorona las casas están cerradas, sin accesos.

11Se lamentan, sin vino, por las calles; la alegría va desapareciendo, emigra el alborozo de la tierra.

12Sólo queda desolación en la ciudad, con sus puertas heridas de muerte.

13Pues en medio de la tierra, en el centro de los pueblos, pasará como en el vareo del olivo, como en el rebusco de la vendimia.

14Algunos alzan su voz, vitorean la majestad de Yahvé, lo aclaman desde occidente,

15honran a Yahvé en oriente: en las costas el nombre de Yahvé, el nombre del Dios de Israel.

16Desde el confín de la tierra oímos cánticos de alegría: «¡Gloria al justo!» Pero yo, en cambio, me decía: «Pobre de mí! ¡Pobre de mí! ¡Ay de mí, los traidores traicionan, los traidores urden traiciones!»

17¡Pánico, hoya y trampa contra ti, morador de la tierra!

18El que escape del grito de pánico, caerá en la hoya; y el que logre salir de la hoya, caerá preso en la trampa. Porque las esclusas celestes se abren y tiemblan los cimientos de la tierra.

19Se raja y resquebraja la tierra, se quiebra y agrieta la tierra, sacudida se bambolea la tierra,

20vacila, vacila como un beodo, se balancea como una cabaña; pesa sobre ella su rebeldía, cae, y no volverá a levantarse.

21Aquel día castigará Yahvé al ejército de lo alto en lo alto y a los reyes de la tierra en la tierra;

22serán reunidos en montones, encadenados en la mazmorra; serán encerrados en la cárcel y juzgados al cabo de mucho tiempo.

23La luna se sentirá frustrada y el sol quedará avergonzado, cuando reine Yahvé Sebaot en el monte Sión y en Jerusalén, y su Gloria presida a sus ancianos.

WhatsApp