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Hechos 11

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Los apóstoles y los hermanos residentes en Judea oyeron que también los gentiles habían aceptado la palabra de Dios.

2Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión se lo reprochaban * ,

3diciéndole: «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos.»

4Pedro entonces se puso a explicarles todo punto por punto:

5«Estaba yo en oración en la ciudad de Jope, cuando tuve una visión en éxtasis: un objeto parecido a un gran lienzo, atado por las cuatro puntas, bajaba del cielo y llegó hasta mí.

6Lo miré atentamente y vi en él cuadrúpedos, bestias, reptiles y aves.

7Oí también una voz que me decía: ‘Pedro, levántate, sacrifica y come.’

8Yo respondí: ‘De ninguna manera, Señor. Jamás ha entrado en mi boca nada profano e impuro.’

9La voz venida del cielo me habló por segunda vez: ‘No llames profano a lo que Dios ha purificado.’

10Esto se repitió tres veces, hasta que finalmente todo fue retirado de nuevo al cielo.

11«En aquel mismo momento se presentaron tres hombres en la casa donde estábamos, enviados a mí desde Cesarea.

12El Espíritu me dijo que fuera con ellos sin plantearme dudas. Vinieron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en la casa de aquel hombre.

13Él nos contó cómo había visto a un ángel que se presentó en su casa y le dijo: ‘Manda a buscar en Jope a Simón, llamado Pedro;

14él te comunicará palabras que traerán la salvación para ti y para toda tu casa.’

15«Había empezado yo a hablar, cuando cayó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que nos sucedió a nosotros al principio.

16Me acordé entonces de aquellas palabras que dijo el Señor: Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo .

17Por tanto, si Dios * les ha concedido el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poner obstáculos a Dios * ?»

18Al oír esto, se tranquilizaron y alabaron a Dios diciendo: «¡También a los gentiles les ha concedido Dios la conversión que conduce a la vida!»

19* Los que se habían dispersado a causa de la persecución originada tras la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía * , sin predicar la palabra a nadie más que a los judíos.

20Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses que, al llegar a Antioquía, hablaron también a los griegos * y les anunciaron la Buena Nueva del Señor Jesús * .

21El Señor les daba fuerzas para tal cometido, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor.

22Cuando la noticia llegó a oídos de la iglesia de Jerusalén * , enviaron a Bernabé a Antioquía.

23Al llegar Bernabé y ver todo lo que Dios había obrado entre ellos, se alegró, y exhortaba * a todos a permanecer unidos al Señor * , con firme propósito,

24porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Por entonces una considerable multitud se agregó al Señor.

25Partió después para Tarso en busca de Saulo,

26y, en cuanto lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Estuvieron juntos durante un año entero en aquella iglesia * e instruyeron a una gran muchedumbre. En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de ‘cristianos * ’.

27Por aquel tiempo bajaron unos profetas * de Jerusalén a Antioquía * .

28Uno de ellos, llamado Ágabo, movido por el Espíritu, se levantó y profetizó que una feroz hambruna azotaría toda la tierra (es la que hubo en tiempo de Claudio * ).

29Los discípulos determinaron enviar algunos recursos, según las posibilidades de cada uno, para los hermanos que vivían en Judea.

30Así lo hicieron: se los enviaron a los presbíteros * por medio de Bernabé y de Saulo * .

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