Hebreos 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Todo sumo sacerdote * está tomado de entre los hombres y constituido en favor de la gente en lo que se refiere a Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
2Es capaz de comprender a ignorantes y extraviados, porque también él se halla envuelto en flaqueza;
3y, a causa de la misma, debe ofrecer por sus propios pecados lo mismo que por los del pueblo.
4Y nadie puede arrogarse tal dignidad, a no ser que sea llamado por Dios, como Aarón.
5De igual modo, tampoco Cristo se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy .
6También dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para la eternidad * , a la manera de Melquisedec .
7Cristo, después de haber ofrecido en los días de su vida mortal * ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado * por su actitud reverente * .
8Y, aunque era Hijo, aprendió la obediencia a través del sufrimiento.
9De este modo, alcanzada la perfección * , se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
10y fue proclamado por Dios sumo sacerdote a la manera de Melquisedec * .
11Tenemos muchas cosas que decir sobre este particular, aunque resultan difíciles de explicar, porque os habéis hecho torpes de oído * .
12Aunque tendríais que ser ya maestros, en razón del tiempo transcurrido, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y estáis necesitados de leche, en lugar de tomar alimento sólido.
13Todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia * , porque es niño;
14en cambio, el manjar sólido es propio de adultos, es decir, de aquellos que, por la costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.