Génesis 39
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1José fue llevado a Egipto y lo compró un egipcio llamado Putifar, eunuco del faraón y jefe de la guardia. Lo compró a los ismaelitas que lo habían traído con ellos.
2Yahvé asistió a José, que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su señor egipcio.
3Éste echó de ver que Yahvé estaba con él y que Yahvé hacía prosperar todas sus empresas.
4José ganó su favor y entró a su servicio, y su señor lo puso al frente de su casa y le confió todo cuanto tenía.
5Desde entonces le encargó de toda su casa y de todo cuanto tenía. Yahvé bendijo la casa del egipcio en atención a José, extendiéndose la bendición de Yahvé a todo cuanto tenía en casa y en el campo.
6Él mismo dejó todo lo suyo en manos de José y, con él, ya no se ocupó personalmente de nada más que del pan que comía. José era apuesto y de buena presencia.
7Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate conmigo.»
8Pero él rehusó y dijo a la mujer de su señor: «Mira, mi señor no me controla nada de lo que hay en su casa; todo cuanto tiene me lo ha confiado.
9Y aunque es más importante que yo en esta casa, no me ha vedado absolutamente nada más que a ti misma, pues eres su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer esta canallada, pecando contra Dios?»
10Ella insistía en hablar a José día tras día, pero él no accedió a acostarse y estar con ella.
11Hasta que cierto día entró él en la casa para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa allí dentro.
12Entonces ella le asió de la ropa mientras le decía: «Acuéstate conmigo.» Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió huyendo afuera.
13Entonces ella, al ver que había dejado la ropa en su mano, salió también afuera y empezó a gritar a los de su casa:
14«¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, pero yo he gritado
15y, al oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido a mi lado y ha salido huyendo afuera.»
16Ella depositó junto a sí el vestido de José. Cuando regresó su señor a casa,
17le repitió lo mismo: «Ha venido donde mí ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí;
18pero yo he levantado la voz y, al oírme gritar, ha dejado su ropa junto a mí y ha huido afuera.»
19Al oír su señor las palabras que le decía su mujer («Esto ha hecho conmigo tu siervo»), se encolerizó.
20El señor de José mandó que lo prendieran y lo metió en la cárcel, en el sitio donde estaban los detenidos del rey. Y allí se quedó, en presidio.
21Pero Yahvé asistió a José y lo cubrió con su misericordia, haciendo que se ganase el favor del alcaide.
22El alcaide confió a José todos los detenidos que había en la cárcel; todo lo que se hacía allí, lo hacía él.
23El alcaide no controlaba absolutamente nada de cuanto administraba José, ya que Yahvé le asistía y hacía prosperar todas sus empresas.