Éxodo 15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahvé: «Canto a Yahvé, esplendorosa es su gloria, caballo y jinete arrojó en el mar.
2Mi fortaleza y mi canción * es Yah * . Él es mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré, el Dios de mi padre, yo lo exaltaré.
3¡Yahvé es un guerrero, Yahvé es su nombre!
4Los carros del faraón y sus soldados precipitó en el mar. La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf;
5los abismos los cubrieron, descendieron hasta el fondo como piedra.
6Tu diestra, Yahvé, impresionante por su esplendor; tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo.
7Tu inmensa grandeza derriba al adversario. Arde tu furor y los devora como paja.
8Al soplo de tu ira se aglomeraron las aguas, se irguieron las olas como un dique, los abismos se helaron en el fondo del mar.
9Dijo el enemigo: «Perseguiré, alcanzaré, repartiré el botín, saciaré mi sed en ellos, desenvainaré mi espada, los aniquilará mi mano.»
10Pero soplaste con tu aliento, los cubrió el mar; se hundieron como plomo en las aguas impetuosas.
11¿Quién como tú, Yahvé, entre los dioses? ¿Quién como tú, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas?
12Extendiste tu diestra, los tragó la tierra.
13Guiaste con bondad al pueblo que rescataste, los condujiste con poder a tu santa morada.
14Lo oyeron los pueblos y se turbaron, produjo escalofríos en los habitantes de Filistea.
15Los príncipes de Edom se estremecieron, se angustiaron los jefes de Moab y todas las gentes de Canaán temblaron.
16Pavor y espanto cayeron sobre ellos. Bajo la fuerza de tus brazos enmudecieron como piedras, hasta que pasó tu pueblo, Yahvé, hasta que pasó el pueblo que adquiriste.
17Lo introduces y lo plantas en el monte * de tu heredad, lugar que preparaste para tu morada, Yahvé, santuario, Adonay, que fundaron tus manos.
18¡Yahvé reinará por siempre jamás!»
19* Cuando los caballos del faraón, con sus carros y sus jinetes, entraron en el mar, Yahvé hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos; en cambio, los israelitas pasaron en seco por medio del mar.
20María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un tamboril y todas la mujeres la seguían con tamboriles y danzando.
21Y María les entonaba: «Cantad a Yahvé, espléndida es su gloria, caballo y jinete arrojó en el mar.»
22Moisés hizo partir a los israelitas del mar de Suf y se dirigieron hacia el desierto de Sur: caminaron tres días por el desierto sin encontrar agua.
23Llegaron a Mará, mas no pudieron beber el agua de Mará, porque era amarga. Por eso se llama aquel lugar Mará * .
24El pueblo murmuró * contra Moisés, diciendo: «¿Qué vamos a beber?»
25Entonces Moisés invocó a Yahvé, que le mostró un madero. Moisés echó el madero al agua, y el agua se volvió dulce. Allí le dio * decretos y normas * y lo puso a prueba.
26Dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Yahvé, tu Dios, y haces lo que considera recto; si obedeces sus mandatos y guardas todos sus preceptos, no te afligiré con ninguna de las plagas con que afligí a los egipcios; porque yo soy Yahvé, el que te sana.»
27Después llegaron a Elín, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.