Éxodo 1
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Éstos son los nombres de los israelitas que fueron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia:
2Rubén, Simeón, Leví, Judá,
3Isacar, Zabulón, Benjamín,
4Dan, Neftalí, Gad y Aser.
5Los descendientes de Jacob eran setenta personas. José estaba ya en Egipto * .
6Luego, murieron José, todos sus hermanos y toda aquella generación.
7Pero los israelitas eran fecundos y se propagaban; se multiplicaban y hacían muy fuertes, y llenaban el país.
8Surgió en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José;
9y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros.
10Actuemos sagazmente contra ellos para que no sigan multiplicándose, no sea que en caso de guerra se alíen también con nuestros enemigos, luchen contra nosotros y se marchen del país.»
11Entonces, les impusieron capataces para oprimirlos con duros trabajos * ; y así edificaron para el faraón * las ciudades de depósito: Pitom * y Ramsés.
12Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas.
13Los egipcios esclavizaron brutalmente a los israelitas,
14amargándoles la vida con dura servidumbre, con los trabajos del barro, de los ladrillos, del campo y con toda clase de servidumbre. Los esclavizaron brutalmente * .
15Además, el rey de Egipto dijo a las parteras de las hebreas * (una de ellas se llamaba Sifrá, y la otra Puá):
16«Cuando asistáis a las hebreas, fijaos bien * : si es niño, matadlo; si es niña, que viva.»
17Pero las comadronas temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños.
18El rey de Egipto llamó a las comadronas y les dijo: «¿Por qué habéis hecho esto y dejáis con vida a los niños?»
19Respondieron las comadronas al faraón: «Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias; son más robustas, y antes que llegue la comadrona, ya han dado a luz.»
20Dios premió a las comadronas. El pueblo se multiplicaba y se iba consolidando.
21Y a las comadronas, porque temían a Dios, les concedió descendencia.
22Entonces el faraón ordenó a toda su gente que arrojaran al Río * a todo niño recién nacido, pero que dejasen con vida a las niñas.»