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Esdras 5

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1El profeta Ageo y el profeta Zacarías, hijo de Idó, empezaron a profetizar a los judíos de Judá y de Jerusalén, en nombre del Dios de Israel que velaba sobre ellos.

2Con esto, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de Josadac, se decidieron a reanudar la construcción del templo de Dios en Jerusalén: los profetas de Dios estaban con ellos, apoyándolos * .

3Por entonces, Tatenay, sátrapa de Transeufratina, Setar Boznay y sus colegas vinieron donde ellos y les preguntaron: «¿Quién os ha autorizado a construir este templo y a rematar este santuario?

4* ¿Cómo se llaman los hombres que construyen este edificio?»

5Pero los ojos de su Dios velaban sobre los ancianos de los judíos, y no se les obligó a suspender la obra en espera de que llegase un informe a Darío y volviera un decreto oficial sobre aquel asunto.

6Copia de la carta que Tatenay, sátrapa de Transeufratina, Setar Boznay y sus colegas, las autoridades de Transeufratina, remitieron al rey Darío.

7Le enviaron un escrito de este tenor: «Al rey Darío, paz completa.

8Sepa el rey que nosotros hemos ido a la provincia de Judá, al templo del gran Dios: se está reconstruyendo con piedras sillares; se recubren de madera las paredes; la obra se ejecuta cuidadosamente y adelanta en sus manos.

9Hemos preguntado a estos ancianos que quién les ha autorizado a construir ese templo y a rematar ese santuario.

10Les hemos preguntado además sus nombres para informarte de ello. Te damos, pues, por escrito los nombres de los hombres que están al frente de ellos.

11«Ellos nos han dado esta respuesta: ‘Nosotros somos servidores del Dios del cielo y de la tierra; estamos reconstruyendo un templo que estuvo en pie anteriormente durante muchos años y que un gran rey de Israel construyó y acabó.

12Pero nuestros padres irritaron al Dios del cielo, que los entregó en manos de Nabucodonosor, el caldeo, rey de Babilonia.

13Sin embargo, el año primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro dio autorización para reconstruir este templo de Dios.

14Además, el rey Ciro mandó sacar del santuario de Babilonia los utensilios de oro y plata del templo de Dios que Nabucodonosor había quitado al santuario de Jerusalén y había llevado al santuario de Babilonia, y entregárselos a un hombre llamado Sesbasar, a quien nombró sátrapa,

15con esta encomienda: Toma estos utensilios; vete a llevarlos al santuario de Jerusalén y que sea reconstruido el templo de Dios en su emplazamiento.

16Vino, pues, el tal Sesbasar y echó los cimientos del templo de Dios en Jerusalén. Y desde entonces hasta el presente se viene reconstruyendo * , pero no está acabado.’

17«Ahora, pues, si le place al rey, investíguese en el departamento del tesoro del rey de Babilonia si es verdad que el rey Ciro dio autorización para reconstruir este templo de Dios en Jerusalén. Y que se nos remita la decisión del rey sobre este asunto.»

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