Eclesiástico (Sirácide) 37
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Todo amigo dice: «También yo soy tu amigo», pero hay amigo que lo es sólo de nombre.
2¿No es un disgusto mortal que un compañero o amigo se convierta en enemigo?
3¡Oh intención perversa! ¿De dónde saliste * para cubrir la tierra de engaño?
4En momentos de alegría, el compañero disfruta del amigo, pero en la desgracia se vuelve contra él * .
5El compañero compadece al amigo por interés * , y cuando llega el combate, coge el escudo sólo para defenderse.
6No te olvides de tu amigo, ni dejes de recordarlo cuando seas rico.
7Todo consejero da consejos, pero hay quien aconseja en su interés.
8Ten cuidado con el consejero, entérate primero de sus necesidades, porque te aconsejará en su propio provecho; no sea que eche sobre ti la suerte *
9y te diga: «Vas por buen camino», y luego se quede esperando para ver qué te sucede.
10No te aconsejes de quien te mira con desprecio, y esconde tus proyectos a los que te envidian.
11No te aconsejes de una mujer sobre su rival * , de un cobarde sobre la guerra, de un negociante sobre el comercio, de un comprador sobre la venta, de un envidioso sobre la gratitud, de un despiadado sobre la generosidad, de un perezoso sobre cualquier trabajo, de un empleado eventual sobre el fin de una obra, de un siervo holgazán sobre una gran tarea: no cuentes con ninguno de ellos para un consejo.
12Recurre siempre a un hombre piadoso * , de quien sabes seguro que guarda los mandamientos, que comparte tus anhelos y que, si caes, sufrirá contigo.
13Mantente firme en el consejo de tu corazón, que nadie te será más fiel que él,
14pues el corazón del hombre puede a veces advertir más que siete centinelas en su torre de vigilancia.
15Pero por encima de todo suplica al Altísimo, para que dirija tus pasos en la verdad.
16Principio de toda obra es la palabra * , y antes de toda acción está la reflexión.
17Raíz de los pensamientos es el corazón, de él salen cuatro ramas * :
18bien y mal, vida y muerte, pero la que siempre las domina es la lengua.
19Hay hombres hábiles capaces de enseñar a muchos, pero para ellos mismos son unos inútiles.
20Hay quien sabe hablar y es aborrecido, y acabará sin tener nada qué comer * ,
21porque no ha recibido el favor del Señor y carece de toda sabiduría.
22Hay quien es sabio para sí mismo, y los frutos de su inteligencia sólo le aprovechan a él * .
23El sabio enseña a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son dignos de fe * .
24El sabio es colmado de bendiciones; todos cuantos lo ven le llaman dichoso.
25La vida del hombre tiene los días contados, pero los días de Israel son innumerables.
26El sabio se gana la confianza en su pueblo, su nombre vivirá por siempre.
27Hijo, a lo largo de tu vida ponte a prueba, mira lo que te hace daño y no te lo permitas,
28pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo.
29No seas insaciable con los placeres, ni te abalances sobre la comida,
30porque el exceso de comida produce enfermedad, y la glotonería acaba en cólicos.
31Muchos han muerto por intemperancia, pero el que se cuida prolonga su vida.