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Eclesiástico (Sirácide) 14

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Dichoso el hombre que no resbala con su boca * , ni sufre remordimientos por sus pecados.

2Dichoso aquel cuya conciencia nada le reprocha, ni ha perdido la esperanza.

3No es buena la riqueza para el tacaño, y al envidioso, ¿de qué le sirve el dinero?

4El que amontona a costa de sí mismo, para otros amontona, de sus bienes otros disfrutarán.

5El que es tacaño consigo mismo, ¿con quién es generoso?, ni siquiera consigue disfrutar de sus propios bienes.

6Nadie es peor del que se tortura a sí mismo; ésa es la paga de su maldad.

7Y si alguna vez hace el bien, lo hace por descuido, y al final descubrirá su maldad.

8El hombre envidioso es perverso, desvía la mirada * y desprecia a los demás.

9El avaro nunca está satisfecho con su suerte, pues la avaricia seca el alma * .

10El avaro hasta el pan escatima, y en su propia mesa pasa hambre.

11Hijo, en cuanto te sea posible, trátate bien, y presenta dignamente tus ofrendas al Señor.

12Recuerda que la muerte no puede tardar, y que el pacto del abismo * no te ha sido revelado.

13Antes de morir, haz el bien a tu amigo; según tus posibilidades, sé generoso con él.

14No te prives de pasar un día feliz, no dejes escapar un deseo legítimo;

15¿vas a dejar a otros el fruto de tu trabajo y de tus fatigas, para que se lo repartan a suertes?

16Da y recibe, y disfruta de ello, porque en el abismo no hay que esperar satisfacciones.

17Todo ser viviente envejece como un vestido, porque la muerte está prescrita como ley eterna.

18Como las hojas de un árbol frondoso, que unas caen y otras brotan, así las generaciones de los seres vivos: unas mueren y otras nacen.

19Toda obra corruptible desaparece, y su autor se va con ella * .

20Dichoso el hombre que se dedica a la sabiduría y razona con su inteligencia.

21Dichoso el hombre que medita en su conducta y reflexiona sobre sus secretos * .

22Como un cazador sale en su busca, y se pone al acecho en sus caminos.

23Se asoma a sus ventanas y escucha a sus puertas;

24acampa muy cerca de su casa y clava la estaca en sus muros * ;

25monta su tienda junto a ella y se instala en su albergue apacible.

26Pone sus hijos a su abrigo y se cobija bajo sus ramas.

27A su sombra se protege del calor, y habita al reparo de su gloria * .

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