Eclesiastés 6
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Hay otro mal que observo bajo el sol, y que pesa sobre el hombre:
2supongamos que Dios concede a un hombre riquezas, tesoros y honores; nada le falta de lo que desea, pero Dios no le deja disfrutar de ello, porque un extraño lo disfruta. Esto es vanidad y gran desgracia.
3Supongamos que alguien tiene cien hijos y vive muchos años, y aunque sus años son numerosos, no puede saciarse de felicidad y ni siquiera halla sepultura; entonces yo digo: Más feliz es un aborto,
4pues entre vanidades vino y en la oscuridad se va; mientras su nombre queda oculto en las tinieblas.
5No ha visto el sol, no lo ha conocido, y descansa mejor que el otro.
6Y aunque hubiera vivido por dos veces mil años, pero sin saborear la felicidad, ¿no caminan acaso todos al mismo lugar?
7Todo el mundo se fatiga para comer, y a pesar de todo su apetito no se sacia.
8¿En qué supera el sabio al necio? ¿En qué, al pobre que sabe vivir su vida * ?
9Mejor es lo que los ojos ven que lo que el alma desea * . También esto es vanidad y atrapar vientos.
10De lo que existe, ya se anunció su nombre, y se sabe lo que es un hombre: no puede pleitear con quien es más fuerte que él.
11A más palabras, más vanidad. ¿Qué provecho saca el hombre?
12Porque, ¿quién sabe lo que conviene al hombre en su vida, durante los días contados de su vano vivir, que él los vive como una sombra? Pues ¿quién dirá al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?