Deuteronomio 25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Cuando haya pleito entre dos hombres, se presentarán a juicio y serán juzgados: se declarará inocente al inocente y se declarará culpable al culpable.
2Si el culpable merece azotes, el juez le hará echarse en tierra en su presencia y hará que le azoten con un número de golpes proporcionado a su culpa.
3Cuarenta le podrá infligir, pero no más, no sea que, si lo golpea más, sea excesivo el castigo, y tu hermano quede envilecido a tus ojos.
4No pondrás bozal al buey que trilla.
5Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará fuera con un hombre de familia extraña. Su cuñado se llegará a ella y la tomará por esposa, y cumplirá con ella como cuñado.
6Y el primogénito que ella dé a luz perpetuará el nombre de su hermano difunto; así su nombre no se borrará de Israel.
7Pero si el hombre no quiere tomar a su cuñada por mujer, irá su cuñada a la puerta, donde los ancianos, y dirá: «Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel; no quiere cumplir conmigo como cuñado.»
8Los ancianos de su ciudad lo llamarán y le hablarán. Si al comparecer dice que no quiere tomarla por mujer,
9su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia de su pie, le escupirá a la cara y pronunciará estas palabras: «Así se hace con el hombre que no edifica la casa de su hermano»;
10y se le llamará en Israel «Casa del descalzado * ».
11Supongamos que dos hombres están peleándose entre sí. Si la mujer de uno de ellos se acerca y, para librar a su marido de los golpes del otro, alarga la mano y agarra a éste por sus partes,
12le cortarás a ella la mano sin piedad.
13No tendrás en tu bolsa dos pesas distintas, una grande y otra pequeña.
14No tendrás en tu casa dos medidas distintas, una grande y otra pequeña.
15Tendrás un peso exacto y justo: tendrás una medida exacta y justa, para que se prolonguen tus días en el suelo que Yahvé tu Dios te va a dar.
16Piensa que todo el que hace estas cosas, todo el que comete una injusticia, es una abominación para Yahvé tu Dios.
17Recuerda lo que te hizo Amalec cuando estabais de camino a vuestra salida de Egipto,
18cómo vino a tu encuentro en el camino y atacó por la espalda a todos los que iban agotados en tu retaguardia, cuando tú estabas cansado y extenuado; ¡no tuvo temor de Dios!
19Por eso, cuando Yahvé tu Dios te haya asentado al abrigo de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Yahvé tu Dios te va a dar en herencia para que la poseas, borrarás el recuerdo de Amalec de debajo de los cielos. ¡No lo olvides!