Deuteronomio 21
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Si en el suelo que Yahvé tu Dios te va a dar en posesión se descubre un hombre muerto, tendido en el campo, sin que se sepa quién lo mató,
2saldrán tus ancianos y tus escribas * y medirán la distancia entre la víctima y las ciudades de alrededor,
3para comprobar cuál es la más próxima al muerto. Los ancianos de esa ciudad que resulte más próxima al muerto tomarán una becerra a la que no se le haya hecho todavía trabajar ni llevar el yugo.
4Los ancianos de esa ciudad bajarán la becerra a un torrente de agua perenne, donde no se haya arado ni se siembre, y allí, en el torrente, romperán la nuca de la becerra.
5Se adelantarán entonces los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos ha elegido Yahvé tu Dios para estar a su servicio y para dar la bendición en el nombre de Yahvé, y conforme a su decisión debe resolverse todo litigio y toda causa de lesiones.
6Todos los ancianos de la ciudad más próxima al hombre muerto se lavarán las manos en el torrente, sobre la becerra desnucada * .
7Y pronunciarán estas palabras: «Nuestras manos no han derramado esa sangre y nuestros ojos no han visto nada.
8Cubre * a tu pueblo Israel, tú Yahvé que lo rescataste, y no dejes que caiga sangre inocente en medio de tu pueblo Israel.» Así quedarán a cubierto de esa sangre,
9y tú harás desaparecer de en medio de ti la sangre inocente, haciendo lo que es justo a los ojos de Yahvé.
10Cuando vayas a la guerra contra tus enemigos, y Yahvé tu Dios los entregue en tus manos y te lleves sus cautivos,
11si ves entre ellos una mujer hermosa, te prendas de ella y quieres tomarla por mujer,
12la llevarás a tu casa. Ella se rapará la cabeza y se cortará las uñas,
13se quitará el vestido de cautiva que llevaba y se quedará en tu casa. Después que haya hecho duelo durante un mes por su padre y su madre, podrás llegarte a ella: serás su marido y ella será tu mujer.
14Si más tarde resulta que ya no la quieres, la dejarás marchar en libertad; pero no podrás venderla por dinero, ni hacerla tu esclava, puesto que la has humillado.
15Supongamos que un hombre tiene dos mujeres, y que ama a una de ellas y a la otra no, pero tanto la mujer amada como la otra le han dado hijos. Si resulta que el primogénito es de la mujer a quien no ama,
16el día que reparta la herencia entre sus hijos no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la mujer amada, en perjuicio del hijo de la mujer que no ama, que es el primogénito.
17Tendrá que reconocer como primogénito al hijo de la no amada y darle una parte doble de todo lo que posee * , porque este hijo, primicias de su vigor, tiene derecho de primogenitura.
18Si un hombre tiene un hijo rebelde y díscolo, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y le castigan y no por eso les escucha,
19su padre y su madre lo agarrarán y lo llevarán afuera, donde los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar.
20Dirán a los ancianos de su ciudad: «Este hijo nuestro es rebelde y díscolo, y no nos escucha; es un libertino y un borracho.»
21Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti, y todo Israel se enterará y temerá.
22Si un hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado, lo colgarás de un árbol.
23Pero no dejarás que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es una maldición de Dios. Así no harás impuro el suelo que Yahvé tu Dios te va a dar en herencia.