Deuteronomio 17
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1No sacrificarás a Yahvé tu Dios ganado mayor o menor que tenga cualquier tara o defecto, porque es una abominación para Yahvé tu Dios.
2Supongamos que hay en medio de ti, en alguna de las ciudades que Yahvé tu Dios te va a dar, un hombre o una mujer que haga lo que Yahvé tu Dios reprueba, violando su alianza,
3yéndose a servir a otros dioses y a postrarse ante ellos, o ante el sol, la luna, o todo el ejército de los cielos, cosa que yo no he mandado.
4En caso de que sea denunciado a ti y, tras tomarle declaración e indagar a fondo, compruebas que es cierta la acusación, es decir, que se ha cometido tal abominación en Israel,
5sacarás a las puertas de tu ciudad a ese hombre o mujer, culpables de esa mala acción, y los apedrearás hasta que mueran.
6Se podrá ejecutar a un reo de muerte por declaración de dos o tres testigos; no se le hará morir si declara un solo testigo.
7La mano de los testigos será la primera que caerá sobre él para darle muerte, y luego la mano de todo el pueblo. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.
8Si el caso que has de juzgar te resulta demasiado difícil, por ejemplo casos de sangre, de pleitos, de lesiones, o casos de litigio en tus ciudades, te aviarás y subirás al lugar que elija Yahvé tu Dios;
9allí acudirás a los sacerdotes levitas y al juez que entonces esté en funciones. Ellos harán una investigación * y te indicarán el fallo de la causa.
10Tú te ajustarás al fallo que te hayan indicado desde ese lugar que elija Yahvé, y cuidarás de actuar conforme a cuanto te haya indicado.
11Te ajustarás a las instrucciones que te hayan dado y a la sentencia que te dicten: no te desviarás ni un ápice del fallo que te señalen.
12Y si un hombre procede insolentemente, no escuchando al sacerdote que se encuentra allí al servicio de Yahvé tu Dios, o al juez, ese hombre morirá y tú harás desaparecer el mal de Israel.
13Así todo el pueblo se enterará y temerá, y no actuará más con insolencia.
14Si, cuando hayas entrado en la tierra que Yahvé tu Dios te va a dar, la hayas tomado en posesión y habites en ella, dices: «Querría poner un rey que me gobernase, como ocurre en todas las naciones de alrededor»,
15podrás ponerte un rey, el que elija Yahvé tu Dios. El rey que te gobierne saldrá de entre tus hermanos; no podrás poner a un extranjero, a alguien que no sea paisano tuyo.
16Pero no ha de hacer acopio de caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto para aumentar su caballería, porque Yahvé os ha dicho: «No volveréis a ir jamás por ese camino * .»
17Que tampoco haga acopio de mujeres, no sea que se descarríe su corazón. Que no haga excesivo acopio de plata y de oro * .
18Cuando suba al trono real, deberá escribir para su uso una copia de esta Ley, tomándola del libro de los sacerdotes levitas * .
19La llevará consigo y la leerá todos los días de su vida; así aprenderá a respetar a Yahvé su Dios, observando todas las palabras de esta Ley y estos preceptos, para ponerlos en práctica.
20Así su corazón no se engreirá sobre sus hermanos y no se desviará de estos mandamientos ni un ápice. De ese modo prolongará los días de su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.