Deuteronomio 12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Éstos son los preceptos y las normas que cuidaréis de poner en práctica en la tierra que Yahvé, Dios de tus padres, ha decidido darte en posesión, todo el tiempo que viváis en su suelo.
2Suprimiréis todos los lugares de culto donde los pueblos que vais a desalojar han adorado a sus dioses: en lo alto de los montes, en las colinas y bajo todo árbol frondoso.
3Demoleréis sus altares, romperéis sus estelas, quemaréis sus cipos, derribaréis las esculturas de sus dioses y borraréis su recuerdo de aquel lugar.
4No procederéis así respecto de Yahvé vuestro Dios,
5pues sólo iréis a buscarle al lugar que Yahvé vuestro Dios elija, de entre todas las tribus, para establecer allí su nombre y su morada.
6Allí llevaréis vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión, vuestros diezmos y los presentes de vuestras manos, vuestros votos y vuestras ofrendas voluntarias, los primogénitos de vuestro ganado mayor y de vuestro ganado menor.
7Allí comeréis en presencia de Yahvé vuestro Dios y celebraréis fiesta, vosotros y vuestras familias, por toda empresa en que Yahvé tu Dios te haya bendecido * .
8No haréis entonces lo que parezca bien a cada cual, como hacemos nosotros aquí hoy. Si obráis así es
9porque todavía no habéis llegado al lugar de descanso y a la heredad que Yahvé tu Dios te da.
10Pero cuando paséis el Jordán y habitéis en la tierra que Yahvé vuestro Dios ha decidido daros en herencia, cuando él os haya puesto al abrigo de todos vuestros enemigos de alrededor y viváis con tranquilidad,
11llevaréis al lugar elegido por Yahvé vuestro Dios para morada de su nombre todo lo que yo os prescribo: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión, vuestros diezmos y los presentes de vuestras manos, y lo más selecto de los votos que hayáis ofrecido a Yahvé;
12y lo festejaréis en presencia de Yahvé, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, así como el levita que vive en vuestras ciudades, ya que no tiene parte ni heredad con vosotros.
13Guárdate de ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar sagrado que veas;
14sólo ofrecerás tus holocaustos en el lugar que Yahvé elija en una de tus tribus, y sólo allí pondrás en práctica todo lo que yo te mando.
15Sin embargo, siempre que lo desees, podrás matar animales y comer su carne en cualquiera de tus ciudades, como bendición que te ha concedido Yahvé tu Dios. La podrán comer tanto el puro como el impuro, como se come la gacela o el ciervo * .
16Pero no podréis comer la sangre; la derramarás por tierra, como el agua.
17No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu mosto o de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado mayor o de tu ganado menor, ni ninguno de los votos que hayas ofrecido, ni tus ofrendas voluntarias, ni los presentes de tus manos.
18Los comerás en presencia de Yahvé tu Dios, en el lugar que haya elegido Yahvé tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive en tus ciudades. Y celebrarás fiesta en presencia de Yahvé tu Dios por todas tus empresas.
19Guárdate de dejar abandonado al levita mientras vivas en tu suelo.
20Cuando Yahvé tu Dios haya ensanchado tus fronteras, como te ha prometido, y te entren deseos de comer carne, podrás hacerlo siempre que lo desees.
21Si te queda demasiado lejos el lugar que elija Yahvé tu Dios para establecer allí su nombre, podrás matar reses del ganado mayor y menor que Yahvé te haya concedido, del modo que yo te he prescrito; y podrás comerlo en tus ciudades a la medida de tus deseos.
22Lo comerás exactamente como se come la gacela o el ciervo; y podrán comerlo tanto el puro como el impuro.
23Pero cuidado con comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no puedes comer la vida con la carne.
24No la comerás, sino que la derramarás por tierra, como agua.
25No la comerás, para que te vaya bien a ti y después a tu hijo, porque habrás hecho lo que Yahvé considera recto.
26En cambio, llevarás al lugar que Yahvé haya elegido las cosas sagradas que tengas y las que hayas prometido con voto.
27Ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Yahvé tu Dios. La sangre de tus sacrificios de comunión será derramada sobre el altar de Yahvé tu Dios, pero tú podrás comer la carne.
28Observa y escucha todas estas cosas que yo te mando, para que siempre te vaya bien a ti y después a tu hijo, si haces lo que Yahvé tu Dios considera bueno y recto.
29Cuando Yahvé tu Dios haya exterminado las naciones que tú vas a desalojar a tu llegada, cuando las hayas desalojado y habites en su tierra,
30guárdate de dejarte prender en el lazo siguiendo su ejemplo, después de haber sido ellas exterminadas ante ti, y de ir en busca de sus dioses, diciendo: «Como servían estas naciones a sus dioses, así lo haré yo también.»
31No procederás así con Yahvé tu Dios. Porque todo lo que es una abominación para Yahvé, lo que él detesta, es lo que hacen ellos en honor de sus dioses: porque hasta a sus hijos y a sus hijas arrojan al fuego en honor de sus dioses.
32[[13:1]] Cuidaréis de poner en práctica todo esto que os mando: no añadiréis ni quitaréis nada.