Deuteronomio 10
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1En aquel tiempo Yahvé me dijo: «Labra dos tablas de piedra como las primeras y sube donde mí a la montaña; también te harás un arca de madera.
2Yo escribiré en las tablas las palabras que había en las tablas primeras que rompiste, y tú las depositarás en el arca.»
3Construí un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí a la montaña con las dos tablas en la mano.
4Él escribió en las tablas lo mismo que había escrito antes, las diez Palabras que Yahvé había pronunciado en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea; después me las entregó.
5Yo me volví y bajé del monte, puse las tablas en el arca que había hecho, y allí quedaron, como me había mandado Yahvé.
6Los israelitas partieron de los pozos de Bené Yaacán, hacia Moserá. Allí murió Aarón y allí fue enterrado * . Le sucedió en el sacerdocio su hijo Eleazar.
7De allí se dirigieron a Guidgad y de Guidgad a Yotbá, lugar de torrentes.
8En aquel tiempo Yahvé apartó a la tribu de Leví * para llevar el arca de la alianza de Yahvé y para estar en presencia de Yahvé, para estar a su servicio y para dar la bendición en su nombre, hasta el día de hoy.
9Por eso Leví no ha tenido parte ni heredad con sus hermanos: Yahvé es su heredad, como le dijo Yahvé tu Dios.
10Yo me quedé en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. También esta vez me escuchó Yahvé: no quiso destruirte.
11Y me dijo Yahvé: «Avíate y ve a ponerte en marcha al frente de este pueblo, para que vayan a tomar posesión de la tierra que yo juré dar a sus padres.»
12Y ahora, Israel, ¿qué te pide Yahvé tu Dios, sino que temas a Yahvé tu Dios, siguiendo todas sus directrices, amándolo, sirviendo a Yahvé tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma,
13guardando los mandamientos de Yahvé y sus preceptos que yo te prescribo hoy, para que te vaya bien?
14Mira: De Yahvé tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos * , la tierra y cuanto hay en ella;
15pero sólo de tus padres se prendó Yahvé, amándolos, y eligió a los descendientes que tuvieran, a vosotros, de entre todos los pueblos, como sucede hoy.
16Circuncidad vuestro corazón * y no endurezcáis más vuestra cerviz,
17porque Yahvé vuestro Dios es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no es parcial ni admite soborno * ;
18que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama al forastero y le da pan y vestido.
19(Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.)
20A Yahvé tu Dios venerarás, a él servirás, te apegarás a él y en su nombre jurarás.
21Él es tu alabanza y él es tu Dios, que ha hecho por ti esas cosas magníficas y terribles que han visto tus ojos.
22No más de setenta personas eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y Yahvé tu Dios te ha hecho ahora numeroso como las estrellas del cielo.