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Daniel 4

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1[[3:31]] El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: ¡Que vuestra paz se acreciente!

2[[3:32]] Me complace daros a conocer los signos y prodigios que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.

3[[3:33]] ¡Qué grandes son sus signos, qué poderosos sus prodigios! ¡Su reino es un reino eterno, su poder dura por siempre!

4[[4:1]] Yo, Nabucodonosor * , estaba tranquilo y satisfecho en mi palacio,

5[[4:2]] cuando tuve un sueño que me asustó. Las pesadillas que tuve en mi lecho y las fantasías de mi mente me aterraron.

6[[4:3]] Entonces ordené que se presentaran ante mí todos los sabios de Babilonia, para que me dieran a conocer la interpretación del sueño.

7[[4:4]] Vinieron los magos, adivinos, astrólogos y hechiceros y yo les conté el sueño, pero no supieron darme su interpretación.

8[[4:5]] Por último se presentó ante mí Daniel, apodado Baltasar en honor de mi dios * , que era hombre dotado de inspiración divina * , y le conté el sueño:

9[[4:6]] «Baltasar, jefe de los magos, como sé que estás dotado de inspiración divina y que ningún misterio se te resiste, escucha * el sueño que he tenido y dame su interpretación.

10[[4:7]] «Mientras estaba acostado, asaltaron mi mente estas visiones: «Había un árbol * de gran altura en el centro de la tierra.

11[[4:8]] El árbol creció y se hizo corpulento; su altura llegaba al cielo y era visible desde los confines de la tierra.

12[[4:9]] Su ramaje era hermoso, y su fruto, abundante, y tenía comida para todos; a su sombra se cobijaban las bestias del campo, en sus ramas anidaban las aves del cielo y alimentaba a todos los vivientes.

13[[4:10]] Mientras contemplaba en el lecho las visiones de mi cabeza, un vigilante * santo bajó del cielo

14[[4:11]] y gritó con voz potente: ‘Abatid el árbol, cortad sus ramas, arrancad sus hojas, tirad sus frutos; que huyan las bestias de su sombra, y los pájaros de sus ramas.

15[[4:12]] Dejad solo en tierra el tocón con sus raíces, con cadenas de hierro y bronce, entre los matojos del campo. Que lo empape el rocío del cielo y comparta con las bestias la hierba de la tierra.

16[[4:13]] Que se le quite su alma humana * y se le dé un alma animal y viva así siete años * .

17[[4:14]] Ésta es la sentencia dictada por los Vigilantes, la orden decretada por los Santos * , para que reconozcan todos los vivientes que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos: se los da a quien quiere y entroniza al más humilde de los hombres.’

18[[4:15]] «Éste es el sueño que yo, el rey Nabucodonosor, he tenido. Tú, Baltasar, aclárame su interpretación, pues ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretación; tú puedes hacerlo, ya que estás dotado de inspiración divina.»

19[[4:16]] Entonces Daniel, apodado Baltasar, quedó un instante perplejo y aturdido por sus pensamientos. El rey le dijo: «Baltasar, no te asuste el sueño ni su interpretación.» Respondió Baltasar: «¡Señor, que este sueño se refiera a tus enemigos y su interpretación a tus adversarios!

20[[4:17]] Ese árbol que viste crecer y hacerse corpulento, cuya altura llegaba al cielo y que era visible desde toda la tierra,

21[[4:18]] que tenía hermoso ramaje y fruto abundante, que tenía comida para todos, bajo cuya sombra se cobijaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,

22[[4:19]] eres tú, oh rey, que te has hecho grande y poderoso, tu grandeza ha aumentado y ha llegado hasta el cielo, y tu soberanía se extiende hasta los confines de la tierra.

23[[4:20]] «En cuanto al vigilante santo que el rey vio bajar del cielo y decir: ‘Abatid el árbol, destruidlo, pero dejad en tierra el tocón con sus raíces, con cadenas de hierro y bronce, entre los matojos del campo; que lo empape el rocío del cielo y comparta la suerte con las bestias del campo y que viva así siete años’,

24[[4:21]] ésta es su interpretación, majestad, y la decisión que el Altísimo ha tomado respecto a mi señor, el rey:

25[[4:22]] «Serás apartado de los hombres y vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a los toros, y quedarás empapado por el rocío del cielo; así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos y que se los da a quien quiere.

26[[4:23]] «La orden de conservar el tocón y las raíces del árbol significa que tu reino se te devolverá cuando hayas reconocido que todo poder viene de Dios.

27[[4:24]] Por tanto, majestad, acepta mi consejo: expía tus pecados con obras de justicia y tus delitos socorriendo a los pobres, para que tu felicidad sea duradera * .»

28[[4:25]] Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor.

29[[4:26]] Al cabo de doce meses, estaba el rey paseándose por la terraza del palacio real de Babilonia,

30[[4:27]] e iba diciendo: «Ésta es la gran Babilonia * que yo he convertido en residencia real con la fuerza de mi poder y en honor de mi majestad»

31[[4:28]] Aún estaba hablando el rey, cuando una voz bajó del cielo: «¡Contigo hablo, rey Nabucodonosor! Se te ha quitado el reino.

32[[4:29]] Serás apartado de los hombres, vivirás con las bestias del campo; te darán de comer hierba, como a los toros, y así vivirás durante siete años, hasta que reconozcas que el Altísimo es el dueño de los reinos humanos, y que se los da a quien quiere.»

33[[4:30]] Inmediatamente estas palabras se cumplieron en Nabucodonosor: fue apartado de los hombres, se alimentó de hierba como los toros, su cuerpo quedó empapado por el rocío del cielo y le salieron pelos como plumas de águila y uñas como las de las aves.

34[[4:31]] «Al cabo del tiempo fijado * , yo, Nabucodonosor, levanté mis ojos al cielo y recobré la razón; entonces bendije al Altísimo, alabé y glorifiqué al que vive por siempre; su poder es eterno, y su reino perdura de edad en edad.

35[[4:32]] Nada cuentan ante él todos los habitantes de la tierra y hace lo que quiere con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay nadie que resista a su poder o le pida cuentas de lo que hace.

36[[4:33]] «En aquel momento recobré la razón y recuperé también majestad y esplendor, para gloria de mi reino; mis consejeros y mis magnates me reclamaron, se me restableció en el trono y se me dio un mayor poder.

37[[4:34]] Y ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, todos sus caminos, justos, y puede humillar a los que actúan con soberbia.»

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