2 Reyes 9
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El profeta Eliseo llamó a uno de los discípulos de los profetas y le dijo: «Ciñe tu cintura, toma en tu mano este frasco de aceite y ve a Ramot de Galaad.
2Cuando llegues allí, ve a ver a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí. Cuando entres, sepáralo de sus camaradas y llévatelo a una habitación interior.
3Entonces tomas el frasco de aceite y lo derramas sobre su cabeza diciendo: ‘Esto dice Yahvé: Te unjo rey de Israel.’ Luego abres la puerta y huyes sin dilación.»
4El joven siervo del profeta marchó a Ramot de Galaad.
5Cuando llegó, se encontró con los jefes del ejército, y dijo: «Jefe, tengo un mensaje para ti.» Jehú preguntó: «¿Para quién de nosotros?» Respondió: «Para ti, jefe.»
6Jehú se levantó y entró en la casa. (El discípulo) derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: «Esto dice Yahvé, Dios de Israel: Te unjo rey del pueblo de Yahvé, de Israel.
7Derrotarás a la casa de Ajab, tu señor. Así vengaré sobre Jezabel la sangre de mis siervos los profetas y la sangre de todos los siervos de Yahvé.
8Perecerá toda la casa de Ajab y exterminaré a todos los varones de Ajab, libres o esclavos, en Israel.
9Dejaré la casa de Ajab como la casa de Jeroboán, hijo de Nebat, y como la casa de Basá, hijo de Ajías.
10Y a Jezabel la comerán los perros en el campo de Yizreel, sin que nadie la entierre * .» Luego abrió la puerta y huyó.
11Jehú salió donde los servidores de su señor, que le preguntaron * : «¿Está todo bien? ¿A qué ha venido a ti ese loco * ?» Respondió: «Ya conocéis a ese hombre y sus desvaríos.»
12Dijeron: «Mentira. Infórmanos.» Replicó: «Me ha dicho esto y esto. Así dice Yahvé: Te unjo rey de Israel.»
13Cada uno se apresuró a tomar su manto y lo colocó a sus pies sobre el empedrado. Tocaron el cuerno y gritaron: «Jehú es rey * .»
14Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsí, conspiró contra Jorán. Jorán y todo Israel habían estado defendiendo Ramot de Galaad * contra Jazael, rey de Aram.
15Pero el rey Jorán había regresado a Yizreel para curarse de las heridas que los arameos le habían infligido en su batalla contra Jazael, rey de Aram. Jehú dijo: «Si os parece bien, que no salga ni un fugitivo de la ciudad para ir a informar a Yizreel.»
16Jehú montó en el carro y se dirigió a Yizreel, pues Jorán estaba allí convaleciente, y Ocozías, rey de Judá, había bajado a visitar a Jorán.
17El vigía, en pie en lo alto de la torre de Yizreel, vio la tropa de Jehú que se aproximaba, y dijo: «Veo una tropa.» Dijo Jorán: «Coge un jinete y envíalo a su encuentro a preguntar si vienen en son de paz * .»
18El jinete salió a su encuentro y les dijo: «El rey pregunta si venís en son de paz.» Jehú respondió: «¿Qué te importa a ti si hay paz? Rodea y ponte detrás de mí.» El vigía avisó: «El mensajero ha llegado donde ellos, pero no regresa.»
19Envió un segundo jinete, que llegó donde ellos y dijo: «El rey pregunta si venís en son de paz.» Jehú respondió: «¿Qué te importa a ti si hay paz? Rodea y ponte detrás de mí.»
20El vigía avisó: «Ha llegado donde ellos, pero no regresa. Su modo de guiar es el de Jehú, hijo de Nimsí, pues conduce como un loco.»
21Dijo Jorán: «Enganchad», y engancharon su carro. Jorán, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, salieron al encuentro de Jehú y lo encontraron en el campo de Nabot, el de Yizreel.
22Cuando Jorán vio a Jehú, preguntó: «¿Vienes en son de paz, Jehú?» Respondió: «¿Qué paz puede haber mientras continúen las prostituciones * de tu madre Jezabel y sus muchas hechicerías?»
23Jorán volvió riendas y huyó gritando a Ocozías: «¡Traición!, Ocozías.»
24Pero Jehú tensó el arco que llevaba y alcanzó a Jorán entre los hombros; la flecha le atravesó el corazón y se desplomó en su carro.
25Jehú ordenó a su escudero Bidcar: «Recógelo y tíralo en el campo de Nabot de Yizreel, pues recuerda cómo tú y yo cabalgábamos uno al lado del otro detrás de Ajab, su padre, y entonces Yahvé lanzó contra él esta sentencia:
26‘Juro que vi ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos, oráculo de Yahvé. En este mismo campo te lo reclamaré, oráculo de Yahvé.’ Así que recógelo y tíralo al campo según la palabra de Yahvé.»
27Al ver esto, Ocozías, rey de Judá, huyó por el camino de Bet Hagán. Jehú partió en su persecución diciendo: «¡También a él! ¡Disparadle!» Y le dispararon * yendo en su carro por la cuesta de Gur, cerca de Yibleán. Se refugió en Meguidó y allí murió.
28Su séquito lo condujo en un carro a Jerusalén y fue enterrado en su sepultura, con sus padres, en la ciudad de David.
29Ocozías había comenzado a reinar en Judá en el año once de Jorán, hijo de Ajab.
30Jehú fue a Yizreel. Nada más enterarse, Jezabel se alcoholó los ojos con antimonio, se adornó la cabeza y se asomó al balcón.
31Cuando Jehú llegó a la puerta, le gritó: «¿Te va bien, Zimrí, asesino de su señor * ?»
32Jehú alzó la vista hacia el balcón y preguntó: «¿Quién está contigo?» Dos o tres eunucos miraron hacia Jehú
33y él les ordenó: «Arrojadla abajo.» Ellos la arrojaron y su sangre salpicó las murallas y los caballos, que la pisotearon.
34Luego entró, comió y bebió. Jehú dio órdenes: «Atended a esa maldita y dadle sepultura, pues no deja de ser hija del rey.»
35Cuando fueron a enterrarla, no encontraron de ella más que el cráneo, los pies y las palmas de las manos.
36Volvieron a dar cuenta a Jehú, quien sentenció: «Se cumple la palabra que Yahvé pronunció por boca de su siervo Elías el tesbita: ‘En el campo de Yizreel comerán los perros la carne de Jezabel.
37El cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campo * , de modo que nadie podrá reconocer que era Jezabel.’»