2 Pedro 2
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas, que pueden compararse a los falsos maestros que, entre vosotros, introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.
2Muchos seguirán su libertinaje, y por su culpa será difamado el camino de la verdad.
3Traficarán con vosotros por codicia, con palabras artificiosas; pero ya hace tiempo que su condenación * no está ociosa, ni su perdición dormida.
4Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los precipitó en los abismos tenebrosos del Tártaro y los entregó para ser custodiados hasta el Juicio;
5tampoco perdonó al antiguo mundo * , aunque preservó a Noé, heraldo de la justicia, y a otros siete, cuando hizo venir el diluvio sobre un mundo de impíos;
6condenó a la destrucción * las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, para que sirvieran de ejemplo a los que en el futuro vivirían impíamente;
7en cambio, libró a Lot, el justo, oprimido por la conducta licenciosa de aquellos hombres disolutos
8—pues este justo, que vivía en medio de ellos, torturaba día tras día su alma justa por las obras inicuas que veía y oía—.
9Si el Señor hizo todo esto es porque sabe librar de la prueba a los piadosos y guardar a los impíos para castigarles en el día del Juicio,
10sobre todo a los que se dejan arrastrar por sus apetencias impuras y desprecian al Señorío * . Son atrevidos y arrogantes, que no temen insultar a las Glorias * ,
11cuando los ángeles, que son superiores en fuerza y en poder, no osan pronunciar juicios injuriosos contra ellas en presencia del Señor * .
12Pero éstos, como animales irracionales, destinados por naturaleza a ser cazados y muertos, que hablan injuriosamente de lo que ignoran, morirán como mueren los animales,
13sufriendo daño en pago del daño que hicieron. Cifran su felicidad en el placer de un día * . Son hombres manchados e infames, que se entregan de lleno a los placeres mientras banquetean con vosotros.
14No apartan su vista del adulterio * ni se hartan de pecar; seducen a las almas débiles y tienen la mente ejercitada en la codicia, ¡son gente maldita!
15Abandonaron el camino recto; se desviaron y siguieron el camino de Balaán, hijo de Bosor * , que se dejó arrastrar por un salario inicuo,
16pero fue reprendido por su mala acción. Un mudo jumento, que hablaba con voz humana, impidió la insensatez del profeta.
17Estos hombres son como fuentes secas y nubes llevadas por el huracán, a quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas.
18Pronunciando palabras altisonantes, pero vacías, seducen con las pasiones y el libertinaje propios de la flaqueza humana a los que acaban de alejarse * de la gente que vive en el error.
19Les prometen libertad * , al tiempo que ellos son esclavos de la corrupción —pues uno se convierte en esclavo del que le vence—.
20Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan nuevamente * en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera.
21Pues más les hubiera valido no haber conocido el camino de la justicia que, una vez conocido, volverse atrás, abandonando el santo precepto que les fue transmitido * .
22Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: « el perro vuelve a su vómito », y lo de aquel otro: «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno».