2 Crónicas 35
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Josías celebró una Pascua en honor de Yahvé en Jerusalén. Inmolaron la Pascua el día catorce del primer mes.
2Restableció a los sacerdotes en sus ministerios y los animó al servicio del templo de Yahvé * .
3Dijo a los levitas que tenían inteligencia * para todo Israel y estaban consagrados a Yahvé: «Colocad el arca santa en el templo que construyó Salomón, hijo de David, rey de Israel, porque ya no habréis de llevarla a hombros. Servid ahora a Yahvé vuestro Dios y a Israel, su pueblo.
4Estad preparados según vuestras casas paternas y vuestras clases, conforme a lo escrito por David, rey de Israel, y lo escrito por su hijo Salomón.
5Ocupad vuestros sitios en el santuario según los grupos de casas paternas a disposición de vuestros hermanos, los miembros del pueblo; los levitas tendrán parte en la familia paterna.
6E inmolad la Pascua, santificaos y preparadla para vuestros hermanos, cumpliendo la orden de Yahvé, dada por medio de Moisés.
7Josías reservó para la gente del pueblo ganado menor: treinta mil reses entre corderos y cabritos, todos ellos como víctimas pascuales para cuantos se hallaban presentes, y tres mil bueyes. Todo ello era de la hacienda del rey.
8También sus jefes reservaron ofrendas voluntarias para el pueblo, los sacerdotes y los levitas. Jilquías, Zacarías y Yejiel, intendentes del templo de Dios, dieron a los sacerdotes, como víctimas pascuales, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes.
9Quenanías, Semaías y Natanael, su hermano, y Jasabías, Yeiel y Jozabad, jefes de los levitas, reservaron para los levitas cinco mil corderos pascuales y quinientos bueyes.
10Preparado así el servicio, ocuparon los sacerdotes sus puestos, lo mismo que los levitas, según sus clases, conforme al mandato del rey.
11Se inmolaron las víctimas pascuales, y mientras los sacerdotes rociaban con la sangre que recibían de mano de los levitas * , éstos las desollaban
12y apartaban lo destinado al holocausto para darlo a las secciones de las casas paternas de los miembros del pueblo, a fin de que lo ofreciesen a Yahvé conforme a lo escrito en el libro de Moisés. Lo mismo se hizo con los bueyes.
13Asaron la Pascua al fuego, según el ritual; cocieron las cosas sagradas * en ollas, calderos y cazuelas, y las repartieron con presteza entre todos los miembros del pueblo.
14Después prepararon la Pascua para sí y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, descendientes de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en ofrecer los holocaustos y las grasas. Por eso los levitas la prepararon para sí y para los sacerdotes, descendientes de Aarón.
15También los cantores asafitas estaban en su puesto, conforme a lo dispuesto por David: Asaf, Hemán y Yedutún, vidente del rey; lo mismo los porteros, cada uno en su puerta. No tenían necesidad de retirarse de su servicio, porque sus hermanos, los levitas, se lo preparaban todo.
16De esta manera se organizó aquel día todo el servicio de Yahvé para celebrar la Pascua y ofrecer los holocaustos sobre el altar de Yahvé, según la orden del rey Josías.
17Los israelitas que se hallaban allí celebraron en esa ocasión la Pascua y la fiesta de los Ázimos durante siete días.
18No se había celebrado Pascua como ésta en Israel desde los días del profeta Samuel; y ningún rey de Israel celebró una Pascua como la que celebraron Josías * , los sacerdotes y los levitas, todo Judá e Israel, que allí se hallaban presentes, y los habitantes de Jerusalén.
19Esta Pascua se celebró el año dieciocho del reinado de Josías * .
20Después de llevar a cabo las reparaciones del Templo, Necó, rey de Egipto, se dirigió a combatir en Carquemis, junto al Éufrates. Josías le salió al encuentro,
21pero Necó le envió mensajeros para decirle: «¿Qué tengo yo que ver contigo, rey de Judá? No he venido hoy contra ti, sino contra la dinastía con la que estoy en guerra; y Dios me ha mandado que me apresure. Deja de oponerte a Dios, que está conmigo, no sea que él te destruya.»
22Pero Josías no se apartó de él, pues estaba decidido * a darle batalla, sin escuchar las palabras de Necó, que venían de boca de Dios. Así que siguió adelante para librar batalla en la llanura de Meguidó.
23Los arqueros dispararon al rey Josías, que dijo a sus hombres: «Sacadme de aquí, pues estoy gravemente herido.»
24Sus hombres lo sacaron del carro y, pasándolo a otro carro que tenía, lo transportaron a Jerusalén, donde murió. Fue sepultado en los sepulcros de sus padres, y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por él.
25Jeremías compuso una elegía sobre Josías, y todos los cantores y cantoras hablan todavía hoy de Josías en sus elegías. Tal hecho se ha convertido en costumbre en Israel. Están escritas entre las Lamentaciones * .
26El resto de los hechos de Josías, sus obras piadosas conforme a lo prescrito por la Ley de Yahvé,
27y sus obras primeras y postreras, están escritas en el Libro de los reyes de Israel y de Judá.