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1 Samuel 17

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Los filisteos reunieron sus tropas con intención de atacar a Israel. Se concentraron en Socó de Judá, acampando entre Socó y Azeca, en Fesdamín.

2Por su parte, Saúl y los hombres de Israel se reunieron, acamparon en el valle del Terebinto y se ordenaron en batalla frente a los filisteos.

3Los filisteos ocupaban la vertiente de una montaña y los israelitas se situaron en la montaña de enfrente, quedando el valle por medio.

4Salió de las filas de los filisteos un hombre de las tropas de choque, llamado Goliat * , de Gat, de seis codos y un palmo de estatura.

5Tenía un yelmo de bronce sobre su cabeza y estaba revestido de una coraza de escamas; su coraza pesaba cinco mil siclos de bronce.

6Tenía en las piernas grebas de bronce y una jabalina de bronce entre los hombros.

7El asta de su lanza era como enjullo * de tejedor y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro. Su escudero le precedía.

8Goliat se plantó y gritó a las filas israelitas: «¿Para qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y vosotros servidores de Saúl? Escogeos * un hombre y que baje contra mí.

9Si es capaz de pelear conmigo y me mata, seremos vuestros esclavos, pero si yo lo venzo y lo mato, seréis nuestros esclavos y nos serviréis.»

10Y añadió el filisteo: «Yo desafío hoy a las filas de Israel; dadme un hombre y lucharemos mano a mano.»

11Cuando Saúl y el resto de los israelitas oyeron estas palabras del filisteo, se consternaron y se llenaron de miedo.

12Era David hijo de un efrateo, el de Belén de Judá, llamado Jesé, que tenía ocho hijos. En tiempo de Saúl este hombre era ya anciano, muy entrado en años * .

13Los tres hijos mayores de Jesé se habían ido a la guerra con Saúl. Los nombres de estos tres hijos suyos que marcharon a la guerra eran Eliab, el primogénito, Abinadab, el segundo, y Samá, el tercero.

14David era el más pequeño; los tres mayores habían seguido a Saúl.

15David iba y venía del campamento de Saúl para cuidar el rebaño de su padre en Belén * .

16Los filisteos hacían incursiones mañana y tarde, y así anduvieron durante cuarenta días.

17Jesé dijo a su hijo David: «Toma para tus hermanos esta medida de trigo tostado y estos diez panes, y corre a llevarlo al campamento, adonde tus hermanos.

18Y estos diez requesones llévalos al jefe de millar; entérate de la salud de tus hermanos y toma señal de recibo de ellos.

19Saúl, ellos y todos los hombres de Israel se hallan en el valle del Terebinto, guerreando con los filisteos.»

20Se levantó David de madrugada, dejó el rebaño al guarda y, tomando las cosas, se fue como le había mandado Jesé. Llegó al círculo del campamento justo cuando salía el ejército para ordenarse en batalla, lanzando el grito de guerra.

21Israel y los filisteos se pusieron en orden de batalla, fila contra fila.

22Dejó David las cosas que traía encima en manos del guardia de la impedimenta, corrió a las filas y fue a preguntar a sus hermanos cómo estaban.

23Mientras hablaba con ellos, el hombre de las tropas de choque llamado Goliat, el filisteo de Gat, subía de las filas de los filisteos, diciendo las mismas palabras, y le oyó David.

24Al ver a aquel hombre, todos los soldados israelitas huyeron ante él, llenos de miedo.

25Los israelitas decían: «¿Habéis visto a este hombre que se adelanta? Viene a provocar a Israel. El rey ha dicho que colmará de grandes riquezas a quien lo mate, que le dará su hija y que dejará exenta de tributo a la familia de su padre en Israel.»

26Preguntó, pues, David a los hombres que estaban a su lado: «¿Qué se hará al hombre que mate a ese filisteo y aparte la afrenta de Israel? Pues ¿quién es ese filisteo incircunciso para injuriar a las huestes de Dios vivo?»

27Los soldados le repitieron las mismas palabras: «Así se hará al hombre que lo mate.»

28Se enteró Eliab, su hermano mayor, de lo que había preguntado a los soldados y montó en cólera contra David; le dijo: «¿Para qué has bajado, y a quién has dejado aquel pequeño rebaño en el desierto? Ya conozco yo tu atrevimiento y tus aviesas intenciones. Has bajado para ver la batalla.»

29Respondió David: «¿Qué he hecho yo?, ¿es que uno no puede hablar?»

30Se dio la vuelta y se dirigió a otro haciéndole la misma pregunta. Y la gente le respondió como la primera vez.

31Cuando llegó a oídos de Saúl lo que andaba diciendo David, mandó que se lo trajeran.

32Dijo David a Saúl: «Que nadie se acobarde por ése * . Tu siervo irá a combatir con ese filisteo.»

33Dijo Saúl a David: «No puedes ir contra ese filisteo para luchar con él, porque tú eres un niño y él es un soldado desde su juventud.»

34Respondió David a Saúl: «Cuando tu siervo estaba guardando el rebaño de su padre y venía el león o el oso y se llevaba una oveja del rebaño,

35salía tras él, lo golpeaba y se la arrancaba de sus fauces; y si se revolvía contra mí, lo sujetaba por la quijada y lo golpeaba hasta matarlo.

36Tu siervo ha dado muerte a leones y a osos, y ese filisteo incircunciso será como uno de ellos, pues ha retado a las huestes del Dios vivo.»

37Y añadió: «Yahvé, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará de la mano de ese filisteo.» Dijo Saúl a David: «Vete, y que Yahvé sea contigo.»

38Mandó Saúl que vistieran a David con sus propios vestidos, le puso un casco de bronce en la cabeza y le cubrió con una coraza.

39Ciñó a David su espada sobre su vestido. David intentó caminar, pero, como aún no estaba acostumbrado, dijo a Saúl: «No puedo caminar con esto, pues nunca lo he hecho.» Y David se lo quitó de encima.

40Tomó su cayado en la mano, escogió en el torrente cinco cantos lisos y los puso en su zurrón de pastor, en su morral, y con su honda en la mano se acercó al filisteo.

41El filisteo fue avanzando y acercándose a David, precedido de su escudero.

42Volvió los ojos el filisteo, y viendo a David, lo despreció, porque era un muchacho rubio y apuesto.

43Dijo el filisteo a David: «¿Acaso soy un perro, para que vengas contra mí con palos?» El filisteo maldijo a David por sus dioses,

44y luego le dijo: «Ven hacia mí, que voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.»

45Contestó David al filisteo: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre de Yahvé Sebaot, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado.

46Yahvé tiene previsto entregarte hoy mismo en mis manos. Te mataré y te cortaré la cabeza, y entregaré hoy mismo los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que sepa toda la tierra que Israel tiene un Dios.

47Y toda esta asamblea sabrá que Yahvé no salva por la espada o por la lanza, pues el combate depende de Yahvé y ha decidido entregaros en nuestras manos.»

48El filisteo se preparó y fue acercándose a David. Éste salió rápidamente de las filas * al encuentro del filisteo.

49Metió su mano David en el zurrón, sacó de él una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente; la piedra se clavó en su frente y cayó de bruces en tierra.

50Así venció David al filisteo: con la honda y la piedra. Hirió de muerte al filisteo sin empuñar una espada.

51Corrió David, se detuvo sobre el filisteo y, sacando de la vaina la espada de éste, lo mató y le cortó la cabeza. Viendo los filisteos que había muerto su campeón, huyeron.

52Entonces los hombres de Israel y de Judá lanzaron el grito de guerra y persiguieron a los filisteos hasta la entrada del valle y hasta las puertas de Ecrón. Los cadáveres de los filisteos cubrían el camino, desde Saaráin hasta Gat y Ecrón.

53Cuando los israelitas regresaron de perseguir sañudamente a los filisteos, saquearon el campamento.

54David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén; pero sus armas las colocó en su tienda * .

55Cuando Saúl vio a David salir al encuentro del filisteo, preguntó a Abner, jefe del ejército: «¿De quién es hijo este muchacho, Abner?» Abner respondió: «Por tu vida, oh rey, que no lo sé.»

56El rey dijo: «Pregunta de quién es hijo este muchacho.»

57Cuando volvió David de matar al filisteo, lo tomó Abner y lo llevó ante Saúl con la cabeza del filisteo en la mano.

58Saúl le preguntó: «¿De quién eres hijo, muchacho?» David respondió: «De tu siervo Jesé, de Belén.»

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