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1 Samuel 14

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Un día, Jonatán, hijo de Saúl, dijo a su escudero * : «Ven, vamos a cruzar hasta la avanzadilla de los filisteos que está al otro lado», pero no dijo nada a su padre.

2Saúl estaba situado en el límite de Guibeá, bajo el granado que está cerca de Migrón * , y la gente que estaba con él sumaban unos seiscientos hombres.

3Ajías, hijo de Ajitub, hermano de Icabod, hijo de Pinjás, hijo de Elí, sacerdote de Yahvé en Siló, llevaba el efod. La tropa no advirtió que Jonatán se había marchado.

4Entre los pasos que Jonatán intentaba franquear para llegar a la avanzadilla de los filisteos, uno de ellos tenía a ambos lados sendos picachos. Uno se llama Boses y el otro Sené;

5el primer picacho está al norte, frente a Micmás, el segundo al sur, frente a Gueba.

6Jonatán dijo a su escudero: «Ven, crucemos hasta la avanzadilla de esos incircuncisos. Acaso Yahvé haga algo por nosotros, porque nada impide a Yahvé dar la victoria con pocos o con muchos.»

7Su escudero respondió: «Haz lo que te parezca razonable. Yo estoy contigo, a tu servicio.»

8Jonatán dijo: «Vamos a pasar hacia esos hombres y dejaremos que nos vean.

9Si nos dicen: ‘¡Quedaos ahí! hasta que lleguemos a vosotros’, nos quedaremos donde estamos y no subiremos donde ellos.

10Pero si nos dicen: ‘Subid hacia nosotros,’ subiremos, porque Yahvé los ha entregado en nuestras manos. Eso nos servirá de señal * .»

11Se dejaron ver de la avanzadilla de los filisteos, que dijeron: «Mirad, los hebreos salen de los escondrijos donde se habían metido.»

12Los hombres de la avanzadilla, dirigiéndose a Jonatán y a su escudero, dijeron: «Subid hacia nosotros, que os vamos a enseñar algo.» Entonces Jonatán dijo a su escudero: «Sube detrás de mí, pues Yahvé los ha entregado en manos de Israel.»

13Jonatán subió ayudándose de pies y manos, y su escudero le seguía. Los filisteos iban cayendo ante Jonatán, y por detrás los iba rematando su escudero.

14Este primer estrago de Jonatán y su escudero alcanzó a unos veinte hombres, como en medio surco de tierra * .

15Cundió el terror en el campo, en el campamento y en toda la tropa; la avanzadilla y los cuerpos de descubierta fueron presa del espanto; la tierra tembló y el terror fue indescriptible.

16Los escuchas de Saúl que estaban en Guibeá de Benjamín vieron que la multitud se agitaba de un lado para otro.

17Entonces dijo Saúl a las tropas que lo acompañaban: «Pasad revista y ved quién de los nuestros se ha marchado.» Se pasó revista y vieron que faltaban Jonatán y su escudero.

18Entonces Saúl dijo a Ajías: «Trae el arca de Dios» (en aquella ocasión el arca de Dios estaba con los israelitas * ).

19Pero mientras Saúl hablaba al sacerdote, el tumulto del campamento filisteo iba creciendo, y Saúl dijo al sacerdote: «Retira tu mano * .»

20Saúl y toda la tropa que lo acompañaba se reunieron y llegaron al campo de batalla, y vieron cómo la espada de cada uno se volvía contra el otro. La confusión era enorme.

21Los hebreos que de antes estaban al servicio de los filisteos y que habían subido con ellos al campamento, también se pusieron de parte de los israelitas que estaban con Saúl y Jonatán.

22Todos los israelitas que se habían escondido en la montaña de Efraín, al saber que los filisteos huían, los persiguieron hostigándolos.

23Aquel día Yahvé dio la victoria a Israel. El combate se extendió más allá de Bet Jorón * .

24Los hombres de Israel estaban en gran apuro aquel día; y Saúl pronunció una imprecación sobre el pueblo: «Maldito el hombre que coma algo antes del anochecer, antes que me haya vengado de mis enemigos.» Y nadie de la tropa probó bocado * .

25Toda la gente entró en el bosque. Había miel por el suelo * .

26La tropa penetró en el bosque y vieron que el panal destilaba miel, pero nadie se llevó la mano a su boca, porque temían la imprecación.

27Jonatán, que no había oído la imprecación que su padre había pronunciado sobre el pueblo, alargó la punta de la vara que tenía en la mano, la metió en el panal y después llevó la mano a su boca. Y entonces le brillaron los ojos * .

28Uno de la tropa le dijo: «Tu padre ha pronunciado solemnemente una imprecación sobre el pueblo; ha dicho ‘Maldito el hombre que coma hoy algo’. Pero el pueblo está extenuado».

29Jonatán respondió: «Mi padre ha causado un trastorno al país. Ved cómo me brillan los ojos por haber tomado este poco de miel.

30Pues entonces, si la tropa hubiese comido hoy del botín tomado al enemigo, ¿no habría sido mayor el estrago de los filisteos?»

31Aquel día fueron batidos los filisteos desde Micmás hasta Ayalón * , y la tropa quedó extenuada.

32Los soldados se arrojaron sobre el botín, tomaron ganado menor, bueyes y terneros, los inmolaron sobre el suelo y los comieron con la sangre * .

33Avisaron a Saúl: «El pueblo está pecando contra Yahvé comiendo la sangre.» Él entonces dijo: «Habéis sido infieles. Rodadme ahora mismo una piedra grande * .»

34Luego dijo: «Repartíos entre la tropa y decidles que cada uno traiga su buey o su carnero, y que lo inmole y lo coma aquí, para no pecar contra Yahvé comiéndolo con su sangre.» Cada cual trajo entonces el buey que tenía aquella noche y lo inmoló allí.

35Este fue el primer altar que edificó Saúl a Yahvé.

36Saúl dijo: «Bajemos durante la noche en persecución de los filisteos y saqueémoslos hasta el amanecer; no dejaremos ni un solo hombre.» Le respondieron: «Haz lo que mejor te parezca.» Pero el sacerdote dijo: «Acerquémonos aquí a Dios * .»

37Saúl consultó a Dios: «¿Puedo bajar en persecución de los filisteos? ¿Los entregarás en manos de Israel?» Pero no respondió en aquella ocasión.

38Entonces dijo Saúl: «Acercaos aquí todos los principales del pueblo. Investigad y ved en qué ha consistido el pecado de hoy.

39Por vida de Yahvé, que ha salvado a Israel, que quien haya pecado, aunque se trate de mi hijo Jonatán, morirá sin remisión.» Nadie del pueblo se atrevió a responderle.

40Dijo luego a todos los israelitas: «Poneos a un lado, y yo y mi hijo Jonatán nos pondremos al otro». La tropa respondió a Saúl: «Haz lo que mejor te parezca.»

41Dijo entonces Saúl: «Yahvé, Dios de Israel, ¿por qué no respondes hoy a tu siervo? Si el pecado es mío o de mi hijo Jonatán, Yahvé, Dios de Israel, da urim ; si el pecado es de tu pueblo Israel, da tumim * .» Fueron señalados Saúl y Jonatán, quedando libre el pueblo.

42Saúl dijo: «Sortead entre mi hijo Jonatán y yo»; y fue señalado Jonatán.

43Dijo entonces Saúl a Jonatán: «Cuéntame lo que has hecho.» Jonatán se lo contó; le dijo: «No he hecho más que probar un poco de miel con la punta de la vara que tenía en la mano. Estoy dispuesto a morir.»

44Saúl replicó: «Que Dios me castigue una y otra vez si no mueres, Jonatán.»

45Pero la tropa dijo a Saúl: «¿Es que va a morir Jonatán, siendo él quien ha conseguido esta gran victoria en Israel? ¡Dios nos libre! Por vida de Yahvé, que no caerá en tierra ni un cabello de su cabeza, porque lo hizo con ayuda de Dios.» Así evitó la gente que muriera Jonatán.

46Regresó Saúl de la persecución de los filisteos, que se dirigieron a su país.

47Cuando Saúl se constituyó rey de Israel, guerreó por todas partes contra todos sus enemigos: moabitas, amonitas, edomitas, el rey de Sobá y los filisteos. Doquiera se dirigía llevaba la salvación * .

48Realizó proezas de valor, batió a los amalecitas y libró a Israel del poder de los que le saqueaban.

49Los hijos de Saúl fueron * Jonatán, Isyó * y Malquisúa. Sus dos hijas se llamaban Merab, la mayor, y Mical, la menor.

50La mujer de Saúl se llamaba Ajinoán y era hija de Ajimás. El jefe de su ejército se llamaba Abner y era hijo de Ner, tío de Saúl;

51Quis, padre de Saúl, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.

52Mientras vivió Saúl, hubo una guerra encarnizada contra los filisteos. En cuanto Saúl veía un hombre fuerte y valeroso, se lo incorporaba * .

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