1 Reyes 1
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El rey David era ya anciano, entrado en años; y, aunque lo cubrían con mantas, no entraba en calor.
2Sus asistentes le dijeron: «Hay que buscar para el rey mi señor una joven virgen que sirva al rey y sea su doncella; que duerma sobre tu pecho y el rey mi señor pueda entrar en calor.»
3Tras buscar una muchacha hermosa por todos los términos de Israel, encontraron a Abisag la sunamita, que presentaron al rey.
4La joven, extraordinariamente hermosa, era su doncella y le servía, pero el rey no intimó con ella.
5Adonías, hijo de Jaguit, se jactaba diciendo que él sería el nuevo rey. Se procuró carros y caballos y una escolta de cincuenta hombres que desfilaban ante él.
6Su padre nunca le había disgustado preguntándole: «¿Por qué obras de esta o de aquella manera?» Adonías tenía también buena prestancia y era más joven que Absalón.
7Entabló negociaciones con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar * , quienes apoyaban a Adonías.
8En cambio, el sacerdote Sadoc, Benaías, hijo de Joadá, el profeta Natán, Semeí, el amigo del rey * y los valientes de David no tomaron parte a favor de Adonías.
9Éste hizo un sacrificio de ovejas, bueyes y vacas cebadas en la Piedra de Sojélet, junto a la fuente de Roguel. Invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá que estaban al servicio del rey,
10pero no invitó al profeta Natán, a Benaías y a los valientes, ni tampoco a su hermano Salomón.
11Natán dijo entonces a Betsabé, madre de Salomón: «¿No has oído que Adonías, hijo de Jaguit, se ha erigido en rey sin que David nuestro señor lo sepa?
12Ve ahora mismo donde el rey. Te daré un consejo para que pongas a salvo tu vida y la de tu hijo Salomón.
13Ve y, cuando estés ante el rey David, le dices: ‘Rey mi señor, ¿no juraste * a tu sierva que mi hijo Salomón sería quien reinaría después de ti y se sentaría en tu trono? ¿Entonces, por qué Adonías se ha erigido en rey?’
14Mientras estés hablando allí con el rey, entraré detrás de ti y corroboraré tus palabras.»
15Betsabé entró donde el rey, en la alcoba —el rey era muy anciano, y Abisag la sunamita cuidaba de él—.
16Betsabé hizo una inclinación y se postró ante el rey. Éste le preguntó: «¿Qué te trae?»
17Ella le respondió: «Mi señor, tú has jurado a tu sierva por Yahvé tu Dios que mi hijo Salomón sería quien reinaría después de ti y se sentaría en tu trono.
18Pero resulta que Adonías se ha erigido en rey, sin saberlo tú, majestad, mi señor.
19Ha sacrificado bueyes, vacas cebadas y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, jefe del ejército. Pero no ha invitado a tu siervo Salomón.
20Majestad, mi señor, todo Israel tiene sus ojos puestos en ti, esperando que les anuncies quién ocupará el trono del rey mi señor tras él * .
21De lo contrario, cuando el rey mi señor repose con sus antepasados, yo y mi hijo Salomón seremos tratados como culpables.»
22Estaba todavía hablando con el rey cuando llegó el profeta Natán,
23y advirtieron al rey de su presencia. Cuando entró donde el rey, se postró ante él, rostro en tierra, y
24dijo: «Majestad, seguramente has dispuesto que Adonías reine después de ti y se siente en tu trono,
25porque Adonías ha bajado hoy a sacrificar bueyes, vacas cebadas y ovejas en abundancia, y ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar. En este momento están banqueteando en su presencia y profieren gritos de ‘Viva el rey Adonías.’
26Pero ni a mí, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías, hijo de Joadá, nos ha invitado, ni tampoco a tu siervo Salomón.
27¿Viene esta orden del rey mi señor, sin que hayas comunicado a tus siervos quién se sentará en el trono del rey mi señor tras él?»
28El rey David respondió: «Llamadme a Betsabé.» Ella entró a presencia del rey y se quedó de pie ante él.
29Entonces el rey pronunció este juramento: «¡Por vida de Yahvé que me ha librado de todo aprieto!
30Te juré por Yahvé, Dios de Israel, que tu hijo Salomón reinaría después de mí y se sentaría sobre mi trono en mi lugar. ¡Pues así he de cumplirlo hoy mismo!»
31Betsabé se inclinó rostro a tierra y, postrada ante el rey, dijo: «¡Viva por siempre el rey David, mi señor!»
32El rey David ordenó que llamasen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Joadá. Entraron a presencia del rey,
33quien les dijo: «Tomad con vosotros a los leales de vuestro señor, montad a mi hijo Salomón en mi propia mula y bajadlo a Guijón, y allí
34el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán rey de Israel. Tocad entonces el cuerno y aclamad: ‘¡Viva el rey Salomón!’
35Subiréis luego tras él, y cuando llegue se sentará en mi trono y reinará en mi lugar, pues he dispuesto que sea el príncipe designado de Israel y de Judá.»
36Benaías, hijo de Joadá, respondió al rey: «Amén. Así lo disponga Yahvé, Dios del rey mi señor.
37¡Que Yahvé esté con Salomón como lo estuvo con el rey mi señor! ¡Que exalte su trono más aún que el del rey David mi señor!»
38El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joadá, descendieron con los quereteos y los peleteos. Montaron a Salomón en la mula del rey David y lo condujeron a Guijón.
39El sacerdote Sadoc tomó de la Tienda el cuerno del aceite y ungió a Salomón. Hicieron sonar la trompeta y el pueblo todo aclamaba: «Viva el rey Salomón.»
40Luego todo el pueblo subió tras él tocando flautas, con una fiesta tan estruendosa que la tierra parecía resquebrajarse.
41Adonías y todos sus invitados estaban acabando de comer cuando oyeron lo que pasaba. Al escuchar el sonido de la trompeta, Joab preguntó: «¿Por qué ese ruido de la ciudad alborotada?»
42Estaba hablando todavía cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar. Adonías le dijo: «Entra, eres hombre valeroso y traerás buenas noticias.»
43Jonatán le respondió: «Todo lo contrario. El rey David, señor nuestro, ha proclamado rey a Salomón.
44Ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaías, hijo de Joadá, con los quereteos y peleteos, y lo han montado en la mula del rey.
45El sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Guijón. Luego han subido desde allí alegres y contentos, y la ciudad está alborotada. Éste es el tumulto que habéis oído.
46Más aún, Salomón se ha sentado en el trono real,
47y el séquito real ha ido a felicitar a nuestro rey David diciendo: ‘¡Que tu Dios encumbre la figura de Salomón más que la tuya propia, y que exalte su trono más aún que el tuyo!’. El rey en su lecho, con un gesto de reverencia, ha exclamado:
48‘Bendito Yahvé, Dios de Israel, que ha concedido hoy que un descendiente mío * se siente sobre mi trono y que yo haya podido verlo.’»
49El miedo se apoderó de todos los invitados que estaban con Adonías. Les entró pánico, se levantaron y se fueron cada uno por su lado.
50Adonías tuvo miedo de Salomón, se levantó, fue a la Tienda de Yahvé y se agarró a los cuernos del altar.
51Avisaron a Salomón: «Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues está asido a los cuernos del altar y dice: ‘¡Júreme hoy el rey Salomón que no me matará a espada!’.»
52Salomón repuso: «Si se porta como un hombre de bien, no caerá a tierra uno solo de sus cabellos, pero si se le prueba malicia, ha de morir.»
53El rey Salomón envió gente que lo bajara del altar. Después vino a postrarse ante el rey Salomón, que le dijo: «Ve a tu casa.»