1 Pedro 3
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Igualmente, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos. De ese modo, si algunos no creen en la palabra, podrán ser ganados para la fe no por las palabras, sino por la vida de sus mujeres,
2al considerar vuestra conducta casta y respetuosa.
3Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas y modas,
4sino en lo oculto del corazón * , en la incorruptibilidad de un espíritu dulce y sereno. Dios considera precioso ese comportamiento.
5Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos;
6así obedeció Sara a Abrahán, llamándole Señor . De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor.
7De igual manera vosotros, maridos, sed comprensivos con la mujer en vuestra vida en común, pues es un ser más frágil. Pero además, tributadles el honor que merecen como coherederas de la gracia de Vida * , para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo.
8En conclusión, tened todos * unos mismos sentimientos; sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes * .
9No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto; por el contrario, bendecid, pues habéis sido llamados a heredar la bendición.
10Pues quien quiera amar la vida y ver días felices , que guarde su lengua del mal y sus labios de palabras engañosas ;
11que se aparte del mal y haga el bien , que busque la paz y corra tras ella .
12Pues los ojos del Señor miran a los justos , y sus oídos escuchan su oración ; pero el Señor hace frente a los malhechores .
13¿Quién puede haceros mal, si os afanáis por el bien?
14En cualquier caso, aunque sufrierais a causa de la justicia, dichosos vosotros. No les tengáis ningún miedo ni os turbéis * .
15Al contrario, dad culto al Señor , Cristo, en vuestro interior, siempre dispuestos a dar respuesta a quien os pida razón de vuestra esperanza * .
16Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara sirva de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta de creyentes.
17Pues más vale padecer por obrar el bien —si ésa es la voluntad de Dios— que por hacer el mal.
18Pues también Cristo, para llevarnos a Dios, murió una sola vez por los pecados * ; él, que era justo, por los injustos. Y murió en la carne, pero fue vivificado en el espíritu.
19En el espíritu fue también a predicar a los espíritus encarcelados * ,
20en otro tiempo incrédulos, cuando les esperaba la paciencia de Dios, en los días en que Noé construía el arca, en la que unos pocos —ocho personas en total—, fueron salvados a través del agua.
21A ésta corresponde * ahora el bautismo que os salva, que no consiste en quitar la suciedad del cuerpo * , sino en pedir * a Dios una buena conciencia por medio de la Resurrección de Jesucristo.
22Él, que se fue al cielo, está a la diestra de Dios * ; y allí le están sometidos los ángeles, las dominaciones y las potestades * .