1 Crónicas 16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Introdujeron el arca de Dios y la colocaron en medio de la Tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión en presencia de Dios.
2Cuando David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yahvé,
3y repartió a cada uno de los israelitas, hombres y mujeres, una torta de pan, un pastel de dátiles y un pastel de pasas.
4David determinó los levitas que habían de hacer el servicio delante del arca de Yahvé para celebrar, glorificar y alabar a Yahvé, Dios de Israel.
5Asaf era el jefe; Zacarías era el segundo; luego Uziel * , Semiramot, Yejiel, Matitías, Eliab, Benaías, Obededón y Yeiel, con salterios y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos.
6Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas delante del arca de la alianza de Dios.
7Aquel día David, alabando el primero a Yahvé, entregó a Asaf y a sus hermanos este canto * :
8¡Dad gracias a Yahvé, invocad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!
9¡Cantadle, tañed para él, recitad todas sus maravillas;
10gloriaos en su santo Nombre, se alegren los que buscan a Yahvé!
11¡Buscad a Yahvé y su poder, id tras su rostro sin tregua,
12recordad todas sus maravillas, sus prodigios y los juicios de su boca!
13Raza de Israel, su siervo, hijos de Jacob, su elegido:
14él, Yahvé, es nuestro Dios, sus juicios afectan a toda la tierra.
15Él se acuerda siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones,
16aquello que pactó con Abrahán, el juramento que hizo a Isaac,
17que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
18cuando dijo: «Te daré la tierra de Canaán como lote de vuestra herencia».
19Cuando erais poco numerosos, gente de paso y forasteros,
20vagando de nación en nación, yendo de un reino a otro pueblo,
21a nadie permitió oprimirlos, por ello castigó a los reyes:
22«Guardaos de tocar a mis ungidos, no hagáis daño a mis profetas.»
23Cantad a Yahvé toda la tierra, anunciad su salvación día tras día.
24Contad su gloria a las naciones, sus maravillas a todos los pueblos.
25Pues grande es Yahvé y digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
26Pues nada son los dioses paganos, pero Yahvé hizo los cielos.
27Gloria y majestad están ante él, fortaleza y alegría en su Morada.
28¡Tributad a Yahvé, familias de los pueblos, tributad a Yahvé gloria y poder!
29Tributad a Yahvé la gloria de su nombre. Traed ofrendas, entrad en sus atrios. Postraos ante Yahvé en el atrio sagrado
30¡Tiemble en su presencia toda la tierra! El orbe está seguro, no vacila.
31¡Alégrense los cielos, goce la tierra! Decid a las naciones: «¡Yahvé es rey!»
32¡Retumbe el mar y cuanto encierra! ¡Exulte el campo y cuanto hay en él!
33Griten de júbilo los árboles de los bosques ante Yahvé, pues viene a juzgar la tierra.
34¡Dad gracias a Yahvé, porque es bueno, porque es eterna su misericordia!
35Y decid: «¡Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar gracias a tu santo Nombre y honrarnos cantando tu alabanza!»
36¡Bendito Yahvé, Dios de Israel, desde siempre y para siempre!» Y todo el pueblo dijo: «Amén.» Y alabó a Yahvé.
37David dejó allí, ante el arca de la alianza de Yahvé, a Asaf y a sus parientes, para el ministerio continuo delante del arca, según el rito de cada día;
38y a Obededón, con sus sesenta y ocho parientes, y a Obededón, hijo de Yedutún, y a Josá * , como porteros;
39y al sacerdote Sadoc y a sus parientes, los sacerdotes, delante de la Morada de Yahvé, en el alto de Gabaón * ,
40para que ofreciesen continuamente holocaustos a Yahvé en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según todo lo escrito en la Ley que Yahvé había mandado a Israel.
41Con ellos estaban Hemán y Yedutún y los restantes escogidos y nominalmente designados para alabar a Yahvé: «Porque es eterno su amor.»
42Y con ellos, Hemán y Yedutún, que hacían sonar trompetas, címbalos e instrumentos para acompañar los cánticos de Dios. Los hijos de Yedutún eran porteros.
43Luego, todo el pueblo se fue, cada cual a su casa. También David se volvió para bendecir su casa.