Tit 1, 7-8
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)7Porque el epíscopo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable. No ha de ser arrogante, ni colérico, ni bebedor, ni violento, ni dado a negocios sucios, 8sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí.