Sant 1, 22-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)22Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos. 23Si alguno se contenta con oír la palabra sin ponerla por obra, se parece al que contemplaba sus rasgos en un espejo: 24efectivamente, se contempló, pero, en cuanto se dio media vuelta, se olvidó de cómo era. 25En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad * y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo, sino como cumplidor de ella, será feliz practicándola. 26Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión es vana.