Sant 1, 19-25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)19Tenedlo presente, hermanos míos queridos: Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo hablar y para la ira, 20pues la ira del hombre no desemboca en lo que Dios quiere. 21Por eso, desechad todo tipo de inmundicia y de mal, que tanto abunda, y recibid con docilidad la palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras vidas. 22Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos. 23Si alguno se contenta con oír la palabra sin ponerla por obra, se parece al que contemplaba sus rasgos en un espejo: 24efectivamente, se contempló, pero, en cuanto se dio media vuelta, se olvidó de cómo era. 25En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad * y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo, sino como cumplidor de ella, será feliz practicándola.