Sab 11, 1-26
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Ella llevó felizmente a término sus acciones por medio de un santo profeta * . 2Atravesaron un desierto inhóspito y acamparon en parajes intransitables. 3Hicieron frente a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios * . 4Tuvieron sed y te invocaron: bebieron agua de una roca escarpada, en la dura piedra remediaron su sed. 5Pues lo que sirvió de castigo para sus enemigos, se convirtió en auxilio de su propia necesidad. 6En lugar de la fuente de un río perenne, enturbiado con sangre sucia, 7en castigo por un decreto infanticida * , les diste sin esperarlo agua abundante, 8mostrándoles con la sed de entonces cómo habías castigado a sus adversarios. 9Pues cuando sufrían una prueba —aunque corregidos con cariño—, conocían cómo eran castigados * los impíos, juzgados con cólera; 10pues a ellos los probaste como padre que corrige, pero a los otros los castigaste como rey justiciero que condena. 11Los ausentes y los presentes se consumían por igual, 12pues los embargaba una doble tristeza y un lamento al recordar el pasado * : 13cuando se enteraban de que sus propios castigos redundaban en beneficio de los otros * , reconocían al Señor * . 14Al que antes habían abandonado expósito y rechazado con burlas * , al final de los acontecimientos lo admiraron, tras pasar una sed distinta de la de los justos. 15Por sus pensamientos insensatos y malvados, que los desorientaron, haciéndoles adorar a reptiles irracionales y a viles animales * , tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales * , 16para que comprendieran que en el pecado va la penitencia * . 17Pues bien podía tu mano omnipotente —que había creado el mundo de materia informe * — enviar contra ellos manadas de osos o leones intrépidos, 18o fieras enfurecidas, desconocidas y recién creadas, que lanzasen resoplidos de fuego, despidiesen humaredas apestosas * o echasen chispas terribles por los ojos; 19capaces, no ya de aniquilarlos con sus ataques, sino de exterminarlos con su aspecto terrorífico. 20Y aun sin esto, podían haber sucumbido de un soplo, perseguidos por la Justicia o barridos por tu aliento poderoso. Pero tú regulaste todo con medida, número y peso. 21Tú siempre puedes utilizar tu poder. ¿Quién va a resistir la fuerza de tu brazo? 22El mundo entero es ante ti como un gramo en la balanza * , como gota de rocío matutino sobre la tierra. 23Pero te compadeces de todos * , porque todo lo puedes, y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan. 24Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste, pues, si algo odiases, no lo habrías creado. 25¿Cómo subsistiría algo, si tú no lo quisieras? ¿Cómo se conservaría, si no lo hubieras llamado? 26Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida,