Sal 84, 1-12
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(83) Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo. [[2]] ¡Qué amables son tus moradas, Yahvé Sebaot! 2[[3]] Mi ser languidece anhelando los atrios de Yahvé; mi mente y mi cuerpo se alegran por el Dios vivo. 3[[4]] Hasta el gorrión ha encontrado una casa, para sí la golondrina un nido donde poner a sus crías: ¡Tus altares, Yahvé Sebaot, rey mío y Dios mío! 4[[5]] Dichosos los que moran en tu casa Pausa. y pueden alabarte siempre; 5[[6]] dichoso el que saca de ti fuerzas cuando piensa en las subidas * . 6[[7]] Al pasar por el valle del Bálsamo * , lo van transformando en hontanar y las lluvias lo cubren de albercas * . 7[[8]] Caminan de altura en altura, y Dios se les muestra en Sión * . 8[[9]] ¡Yahvé, Dios Sebaot, escucha mi plegaria, Pausa. hazme caso, oh Dios de Jacob! 9[[10]] Oh Dios, nuestro escudo, mira, fíjate en el rostro de tu ungido * . 10[[11]] Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones * , pisar el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en la tienda del malvado. 11[[12]] Porque Yahvé es almena y escudo, él otorga gracia y gloria; Yahvé no niega la felicidad al que camina con rectitud. 12[[13]] ¡Oh Yahvé Sebaot, dichoso quien confía en ti!