Sal 46, 1-3
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(45) Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico. [[2]] Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto. 2[[3]] Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del mar, 3[[4]] aunque sus aguas bramen y se agiten, y su ímpetu sacuda las montañas * . (¡Con nosotros Yahvé Sebaot, Pausa. nuestro baluarte el Dios de Jacob * !)