Sal 42, 1-4
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(41-42) Del maestro de coro. Poema. De los hijos de Coré. [[2]] Como anhela la cierva * los arroyos, así te anhela mi ser, Dios mío. 2[[3]] Mi ser tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver el rostro de Dios * ? 3[[4]] Son mis lágrimas mi pan de día y de noche, cuando me dicen todo el día: «¿Dónde está tu Dios?». 4[[5]] El recuerdo me llena de nostalgia: cuando entraba en la Tienda admirable * y llegaba hasta la Casa de Dios, entre gritos de acción de gracias y el júbilo de los grupos de romeros.