Sal 30, 6-7
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)6[[7]] Al sentirme seguro me decía: «Jamás vacilaré». 7[[8]] Tu favor, Yahvé, me afianzaba más firme que sólidas montañas * ; pero luego escondías tu rostro y quedaba todo conturbado.
6[[7]] Al sentirme seguro me decía: «Jamás vacilaré». 7[[8]] Tu favor, Yahvé, me afianzaba más firme que sólidas montañas * ; pero luego escondías tu rostro y quedaba todo conturbado.