Sal 107, 1-43
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1(106) ¡Aleluya! ¡Dad gracias a Yahvé porque es bueno, porque es eterna su misericordia! 2Que lo digan los rescatados por Yahvé, los rescatados del poder del adversario, 3los que ha reunido de todos los países, de oriente y poniente, del norte y mediodía * . 4Por el desierto erraban, por la estepa, no acertaban con lugares habitados; 5hambrientos y sedientos, se sentían desfallecer. 6Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y él los libró de sus angustias, 7los condujo por el recto camino, hasta alcanzar un lugar habitado * . 8¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres! 9Pues calmó la garganta sedienta, y a los hambrientos colmó de bienes. 10Habitaban la tiniebla y la sombra, cautivos de hierros y miserias, 11por desafiar las órdenes de Dios, por despreciar el proyecto del Altísimo. 12Doblegó su terquedad con fatigas, sucumbían, privados de socorro. 13Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y él los libró de sus angustias. 14Los sacó de la tiniebla y la sombra, rompió todas sus cadenas. 15¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres! 16Pues las puertas de bronce rompió, deshizo los barrotes de hierro. 17Embotados por todos sus yerros, miserables a causa de sus culpas, 18les daban repugnancia los manjares, ya estaban a las puertas de la muerte. 19Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y él los libró de sus angustias. 20Su palabra envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa * . 21¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres! 22Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, pregonen sus obras con gritos de alegría. 23Se hicieron a la mar con sus naves, comerciando por todo el océano, 24y vieron las obras de Yahvé, todas sus maravillas en el piélago. 25A su voz, un viento de borrasca hizo encresparse a las olas; 26al cielo subían, bajaban al abismo, el peligro entrecortaba su respiración; 27daban vuelcos, vacilaban como ebrios, no les valía de nada su pericia. 28Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y él los libró de sus angustias. 29A silencio redujo la borrasca, las olas callaron a una. 30Ellos se alegraron y se calmaron, y él los llevó al puerto deseado. 31¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres! 32¡Alábenlo en la asamblea del pueblo, en el concejo de ancianos lo celebren! 33Él cambia los ríos en desierto, en puro sequedal los manantiales, 34la tierra fértil en salinas, cuando obran el mal sus habitantes. 35Pero cambia el desierto en estanque, la árida tierra en manantial; 36asienta allí a los hambrientos, para que funden ciudades habitadas. 37Siembran campos y plantan viñas, producen frutos en tiempo de cosecha. 38Él los bendice y se multiplican, no deja que mengüen sus ganados. 39Menguados estaban y abatidos, presa del mal y la aflicción. 40El que vierte desprecio sobre príncipes, los extraviaba por yermos sin camino. 41Pero recobra al pobre de la miseria, aumenta sus clanes como un rebaño; 42los rectos lo ven y se alegran, los malvados se tapan la boca. 43¿Quién es sabio? ¡Que guarde estas cosas, y medite en el amor de Yahvé!