Rom 9, 1-18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1Cristo es testigo de que digo la verdad, y de que no miento —además me lo dice mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo—: 2siento una gran tristeza y un dolor incesante en el corazón. 3Pues desearía ser yo mismo maldito * , separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne. 4Son israelitas * ; ellos disfrutaron de la adopción filial, de la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas 5y los patriarcas; de ellos también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos * . Amén. 6No es que haya fallado la palabra de Dios; es que no todos los descendientes de Israel son Israel * , 7ni todos son hijos por ser descendientes de Abrahán. Dios le dijo: Por Isaac llevará tu nombre una descendencia ; 8es decir: no son hijos de Dios, sin más, los hijos nacidos según la carne, sino los hijos de la promesa; ésos son considerados verdadera descendencia. 9Porque éstas son las palabras de la promesa: Por este tiempo volveré; y Sara tendrá un hijo . 10Pero hay más. Rebeca concibió de un solo hombre, de nuestro padre Isaac. 11Ahora bien, antes de haber nacido sus hijos, y cuando no habían hecho ni bien ni mal —para que se mantuviese la libertad de la elección divina, 12que no depende de las obras, sino del que llama—, le fue dicho a Rebeca: El mayor servirá al menor , 13como dice la Escritura: Amé a Jacob y rechacé a Esaú . 14Entonces, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto? ¡De ningún modo! 15Él dijo a Moisés: Seré misericordioso con quien lo sea; me apiadaré de quien me apiade . 16Por tanto, no se trata de que alguien quiera o se afane, sino de que Dios tenga misericordia. 17La Escritura dice de Faraón: Te he suscitado * precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea conocido en toda la tierra . 18Así pues, usa de misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere.