Rom 8, 18-25
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)18Soy consciente de que los sufrimientos del tiempo presente no se pueden comparar con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. 19Incluso la creación espera ansiosa y desea vivamente el momento en que se revele nuestra condición de hijos de Dios * . 20La creación, en efecto, fue sometida a la caducidad, no espontáneamente, sino por voluntad de aquel que la sometió * ; pero latía en ella la esperanza 21de verse liberada de la esclavitud de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22Pues sabemos que la creación entera viene gimiendo hasta el presente y sufriendo dolores de parto. 23Pero no sólo ella. También nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior anhelando la liberación de nuestro cuerpo * . 24Porque nuestra salvación está relacionada con la esperanza * . En efecto, si esperamos algo que se ve, eso no es esperanza, pues ¿cómo es posible esperar una cosa que se ve? 25Pero si esperamos lo que no vemos, hemos de aguardar con paciencia.