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Rom 14, 1-23

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Acoged al que es débil en la fe * , sin discutir sus opiniones. 2Alguien puede creer que tiene derecho a comer de todo, mientras que el débil no come más que verduras. 3El que come de todo no debe despreciar al que no come; y el que no come tampoco debe juzgar al que come, pues Dios también lo ha acogido. 4¿Quién eres tú para juzgar al criado ajeno? Que se mantenga en pie o que caiga sólo interesa a su amo; pero quedará en pie, pues poderoso es el Señor para sostenerlo. 5Hay quien da preferencia a un día sobre otro, y hay quien piensa que todos son iguales. ¡Aténgase cada cual a sus convicciones! 6El que se preocupa por los días, lo hace por el Señor; el que come, lo hace por el Señor, pues da gracias a Dios; y el que no come, lo hace por el Señor, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, como tampoco muere nadie para sí mismo. 8Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos. 9Porque Cristo murió y volvió a la vida precisamente para ser Señor de muertos y vivos. 10Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Pensemos que todos hemos de comparecer ante el tribunal de Dios * , 11pues dice la Escritura: ¡Por mi vida!, dice el Señor, que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua bendecirá a Dios . 12Así pues, cada uno de vosotros dará cuenta de sí mismo a Dios. 13Dejemos, por tanto, de juzgarnos los unos a los otros; pensemos más bien en no poner tropiezo o servir de escándalo al hermano. 14Bien sé, y me persuade de ello mi fe en el Señor Jesús, que nada hay de suyo impuro, a no ser para el que cree que hay cosas impuras. 15Ahora bien * , si tu hermano se siente mal * por lo que comes, ya no estás actuando conforme a la caridad. ¡No destruyas, por comer esto o lo otro, a aquel por quien murió Cristo! 16Por tanto, no expongáis a la maledicencia vuestro privilegio * . 17Que el Reino de Dios no es cuestión de comida ni bebida, sino de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 18Pues quien así sirve a Cristo se hace grato a Dios y es aprobado por los hombres. 19Procuremos, por tanto, lo que fomente la paz y el apoyo mutuo para madurar en la fe. 20Trata de no destruir la obra de Dios * por un alimento. Todo lo que se come es puro, ciertamente, pero es malo comer algo dando escándalo * . 21Sería bueno que no comieses carne ni bebieses vino, ni hicieras algo que fuese para tu hermano ocasión de caída o tropiezo. 22La fe que tú tienes, guárdala * para ti delante de Dios * . ¡Dichoso aquel que no se siente culpable tras tomar una decisión! 23Pero el que come dudando, se condena, porque no obra conforme a la fe * ; pues todo lo que no procede de la fe es pecado.