Rom 1, 18-32
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)18En efecto, la ira de Dios * se revela desde el cielo contra las maldades e injusticias de los hombres que aprisionan la verdad con la injusticia, 19pues ellos tienen claro lo que se puede conocer de Dios, ya que el propio Dios se lo manifestó. 20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se manifiesta a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad. En consecuencia, son inexcusables, 21porque, habiendo conocido a Dios * , no lo alabaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció. 22Jactándose de sabios, se volvieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles * . 24Por eso, Dios los entregó * a sus apetencias y deseos, hasta un grado de impureza tal que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. 25Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez de al Creador, que es bendito por los siglos. Amén * . 26Por eso, los entregó Dios a pasiones infames, pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza. 27Igualmente los hombres, abandonando la relación natural con la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros; cometieron actos infames hombres con hombres y, en consecuencia, recibieron en sí mismos el pago merecido de su extravío. 28Y como no tuvieron a bien ahondar en el verdadero conocimiento de Dios, los abandonó Dios a los descarríos de su mente insensata * , para que hicieran lo que no conviene. 29Por eso están llenos * de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad * , envidia, homicidio, contienda, engaño y malignidad; por eso son difamadores, 30detractores, enemigos de Dios * , ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, 31insensatos, desleales, desamorados * y despiadados. 32Pero además, aunque saben que Dios declara reos de muerte a los que practican tales cosas, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen * .