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Rom 1, 1-32

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Pablo, siervo de Cristo Jesús y apóstol * por vocación, escogido para el Evangelio de Dios, 2que Él había ya prometido por medio de sus profetas en las Escrituras Sagradas. 3La promesa era relativa a su Hijo, Jesucristo Señor nuestro, descendiente de David según la carne, 4pero constituido * Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos * . 5Por él hemos recibido la gracia del apostolado, destinado a promover la obediencia de la fe * , para que su nombre sea alabado entre todos los gentiles * , 6entre los cuales os contáis también vosotros, que habéis sido llamados por Jesucristo. 7A todos los amados de Dios que estáis en Roma, santos por vocación, a vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 8Ante todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo, por todos vosotros, pues vuestra fe es reconocida en todo el mundo. 9Dios, a quien doy culto * en mi espíritu * predicando el Evangelio de su Hijo, es testigo de lo mucho que me acuerdo de vosotros, 10hasta el punto de pedirle siempre en mis oraciones que, si es su voluntad, encuentre por fin algún día ocasión favorable de llegarme hasta vosotros. 11Me gustaría mucho visitaros, por si os puedo comunicar algún don espiritual que os fortalezca, 12o más bien, para sentir entre vosotros el mutuo consuelo de la fe que compartimos. 13Hermanos, quiero que sepáis que me propuse viajar hasta vosotros en numerosas ocasiones, pero hasta el presente me he visto impedido. Intentaba con mi visita recoger algún fruto, tanto entre vosotros como entre los demás gentiles, 14pues me debo a griegos * y a bárbaros; a sabios y a ignorantes. 15De ahí mi ansia * por llevaros el Evangelio también a los que habitáis en Roma. 16No me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree * : del judío en primer lugar * , pero también del griego. 17Porque en él se revela la justicia * de Dios, de fe en fe * , como dice la Escritura: El justo vivirá por la fe * . 18En efecto, la ira de Dios * se revela desde el cielo contra las maldades e injusticias de los hombres que aprisionan la verdad con la injusticia, 19pues ellos tienen claro lo que se puede conocer de Dios, ya que el propio Dios se lo manifestó. 20Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se manifiesta a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad. En consecuencia, son inexcusables, 21porque, habiendo conocido a Dios * , no lo alabaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció. 22Jactándose de sabios, se volvieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles * . 24Por eso, Dios los entregó * a sus apetencias y deseos, hasta un grado de impureza tal que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. 25Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez de al Creador, que es bendito por los siglos. Amén * . 26Por eso, los entregó Dios a pasiones infames, pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza. 27Igualmente los hombres, abandonando la relación natural con la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros; cometieron actos infames hombres con hombres y, en consecuencia, recibieron en sí mismos el pago merecido de su extravío. 28Y como no tuvieron a bien ahondar en el verdadero conocimiento de Dios, los abandonó Dios a los descarríos de su mente insensata * , para que hicieran lo que no conviene. 29Por eso están llenos * de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad * , envidia, homicidio, contienda, engaño y malignidad; por eso son difamadores, 30detractores, enemigos de Dios * , ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, 31insensatos, desleales, desamorados * y despiadados. 32Pero además, aunque saben que Dios declara reos de muerte a los que practican tales cosas, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen * .