Ecl 2, 15-16
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)15Entonces me dije: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué sirve mi sabiduría * ? Y pensé que hasta eso mismo es vanidad. 16No hay recuerdo duradero ni del sabio ni del necio; al correr de los días, todos son olvidados. Pues el sabio muere igual que el necio.