Prov 8, 1-36
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)1La sabiduría está gritando, la prudencia levanta su voz. 2Sobre los promontorios junto al camino, de pie en las encrucijadas; 3junto a las puertas de la ciudad, a la entrada de los patios está pregonando * : 4«A vosotros, hombres, os llamo; dirijo mi voz a los humanos. 5Inexpertos, adquirid prudencia, y vosotros, necios, sed sensatos * . 6Escuchad, pues voy a exponer normas de conducta, voy a abrir mis labios con sinceridad. 7Mi paladar saborea la verdad y mis labios aborrecen el mal. 8Todos mis discursos son ecuánimes, ninguno es hipócrita ni retorcido; 9todos son claros para el inteligente y rectos para los que tienen conocimiento. 10Aceptad mi instrucción antes que plata, y el conocimiento antes que oro puro; 11pues la sabiduría vale más que las joyas y nada valioso se le puede comparar. 12«Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, y tengo el arte de la discreción. 13(El temor de Yahvé odia el mal.) Aborrezco soberbia y arrogancia, mal camino y lengua falsa. 14Dispongo de juicio y eficacia, de inteligencia y valor. 15Por mí los reyes reinan y los magistrados administran la justicia. 16Por mí los gobernantes gobiernan y los príncipes son todos jueces justos * . 17Yo amo a los que me aman, y los que me buscan con afán me encuentran. 18Poseo riqueza y gloria, fortuna sólida y justicia. 19Mi fruto es mejor que oro puro, mi cosecha vale más que plata selecta. 20Yo camino por sendas de justicia, a través de senderos rectos, 21para repartir riqueza a los que me aman y completar sus tesoros.» 22«Yahvé me creó, primicia de su actividad * , antes de sus obras antiguas. 23Desde la eternidad fui formada * , desde el principio, antes del origen de la tierra. 24Fui engendrada cuando no existían los océanos * , cuando no había manantiales cargados de agua; 25antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada. 26No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe. 27Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo, cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano; 28cuando sujetaba las nubes en lo alto, cuando afianzaba las fuentes del abismo, 29cuando marcaba su límite al mar para que las aguas no desbordaran sus orillas; cuando asentaba los cimientos de la tierra, 30yo estaba junto a Él, como aprendiz * , yo era su alegría cotidiana, jugando todo el tiempo en su presencia, 31jugando con la esfera de la tierra; y compartiendo mi alegría con los humanos.» 32«Así, pues, hijos, escuchadme; dichosos los que siguen mis caminos. 33Escuchad la enseñanza y haceos sabios; no la rechacéis. 34Dichoso el hombre que me escucha velando a mis puertas día tras día, guardando los dinteles de mi entrada. 35Pues quien me encuentra, encuentra la vida y obtiene el favor de Yahvé. 36Mas quien me ofende, se daña a sí mismo; los que me odian, aman la muerte.»