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Prov 2, 1-22

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Hijo mío, si aceptas mis palabras * , y retienes mis mandatos, 2prestando atención a la sabiduría y abriendo tu mente a la prudencia; 3si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; 4si la buscas como al dinero y la rastreas como a un tesoro, 5entonces comprenderás el temor de Yahvé y encontrarás el conocimiento de Dios. 6Porque es Yahvé quien da la sabiduría y de su boca brotan el saber y la prudencia. 7Él concede el éxito a los hombres rectos, es escudo para quienes proceden sin tacha, 8vigila las sendas del derecho y guarda el camino de sus fieles. 9Entonces comprenderás la justicia, el derecho y la rectitud, y todos los caminos del bien. 10Pues la sabiduría penetrará en tu mente y el saber se te hará atractivo; 11la reflexión cuidará de ti y la prudencia te protegerá, 12para apartarte del mal camino, del hombre que habla con engaños, 13de los que abandonan el sendero recto para ir por caminos tortuosos, 14de los que disfrutan haciendo el mal y gozan con la perversión, 15de los que van por senderos torcidos y caminos extraviados. 16Te librará de la mujer ajena * , de la extraña de lengua seductora, 17que abandonó al compañero de su juventud y olvidó la alianza de su Dios; 18su casa se precipita hacia la muerte y sus sendas hacia el reino de las sombras. 19Los que allí entran no regresan, ni alcanzan las sendas de la vida. 20Por eso seguirás el camino de los buenos y te mantendrás en la senda de los justos. 21Porque los rectos habitarán la tierra y los íntegros permanecerán en ella; 22pero los malvados serán desgajados de la tierra y los traidores serán arrancados de ella.