Mt 27, 45-56
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)45Desde la hora sexta hasta la hora nona, cubrió la oscuridad toda la tierra * . 46Alrededor de la hora nona, clamó Jesús con fuerte voz: « ¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní? », esto es: « ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado * ? » 47Al oírlo, algunos de los que estaban allí decían: «Éste llama a Elías * .» 48Y enseguida, uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre * y, sujetándola a una caña, le ofreció de beber. 49Pero los otros dijeron: «Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.» 50Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. 51En esto, el velo del Santuario * se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron * . 52Se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. 53Y, después de que él resucitara, salieron de los sepulcros, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos * . 54Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: «Verdaderamente éste era hijo de Dios.» 55Había allí muchas mujeres mirando desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. 56Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.